sonnandoJoseLuzWebCuando pienso en José de la Luz y Caballero, viene a mi mente el Colegio El Salvador. Aquel centro formativo constituyó una de las canteras educacionales de los hombres que pondrían su granito de arena en la construcción de nuestra nacionalidad. Pero me cuestionaba si, en lugar de rendirle homenaje a este gran pedagogo pensando en el pasado, sería mejor brindarle tributo soñando el futuro. Más aún en esta época, cuando en nuestro país  se respiran aires  de reforma constitucional. Qué mejor ofrenda de toda Cuba a este prócer, que fomentar uno de sus grandes sueños para su amada isla: la diversidad y la libertad educativa.

 Nosotros hoy, como él, debemos ser capaces de admirar y reformar, no sin antes reconocer el valor que conlleva garantizar la accesibilidad masiva de niños y jóvenes a la educación desde la fase primaria hasta la formación de postgrado, elemento casi insólito para el continente en que vivimos.

Pero, a su vez, debemos exigir, mediante el ejercicio de nuestro criterio individual y grupal, la creación de diferentes  opciones y espacios educativos en sintonía con la visión del mundo que los padres quieran  imprimir al proceso formativo de sus hijos. Esta propuesta comprende un abanico de posibilidades como la formación en los preceptos de diferentes filosofías y visiones del ser humano y la sociedad, la educación religiosa  o métodos alternativos como el Montessori o la educación popular propuesta por Paulo Freire, siempre bajo la premisa de la gratuidad educativa.

Una educación como la pensada por Luz y Caballero pasa por acompañar el aprendizaje del formando, en vez de imponer de modo autoritario nuestro criterio o lo establecido en inamovibles programas de estudio, especialmente en la educación inicial. El ejemplo de este pensador cubano es una constante invitación a cuantos ejercieron, ejercemos o ejercerán la docencia para generar en los alumnos conocimientos nuevos mediante la experimentación, la diversidad de criterios, miradas, posturas y actuaciones ante la vida. Pero, sobre todo, a través de la prédica del ejemplo y la coherencia. Tal vez este sea nuestro mayor reto en esta Cuba que nos toca vivir, como otros tantos que Luz y Caballero tuvo en su ambiente histórico.

Es necesario recordar siempre el peso de la ética pedagógica como base de nuestra cotidiana labor docente que, aunque a veces cueste, no contempla preferencias visibles, ni espera nada a cambio por “muy difícil que esté la cosa”. Recordemos que educar es sembrar, no es caer en la destructiva “lucha” que las carencias materiales han generado en nuestra escuela y sociedad, por ardua que sea la situación económica.

Hoy, Luz y Caballero nos invita a la aventura que presupone el ejercicio de la docencia en medio de los huracanes particulares que muchas veces son nuestras vidas, pero siempre, como abuelo sabio, incitándonos a ser un evangelio vivo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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