alguienNecesitaAyudaWebLos humanos somos constitutivamente sociales e interdependientes. Más allá de toda observación teórica de las ciencias humanas, como la antropología y la sociología, es evidente que nacemos, crecemos y nos desarrollamos gracias a la asistencia, apoyo y compañía de los otros. Vivimos nuestra sociabilidad e interdependencia en espacios concretos, según la edad, ocupación y cultura. A partir de estos elementos creamos vínculos y definimos una escala de valores y prioridades.

Los vínculos son un elemento importante, especialmente en las relaciones familiares y de amistad, porque ofrecen un espacio vital que permite a cada ser humano sentirse parte de un grupo o comunidad. La interdependencia nos muestra que lo que afecta a otra persona de nuestros entornos también nos afecta a nosotros.

En la familia, grupos de amigos, escuela y trabajo, solemos mostrarnos espontáneamente según nuestros rasgos de personalidad. Es muy importante el conocimiento recíproco, para valorar y respetar a cada uno según sus cualidades y personalidad. Dentro de estos espacios de reconocimiento mutuo, se pueden percibir cambios en algunas personas que no se corresponden con los rasgos con que habitualmente las identificamos y que nos darán señales importantes para detectar su situación límite y su necesidad de ayuda.

Podemos definir una situación límite como aquella que desequilibra a la persona, impidiéndole llevar la vida con cierta normalidad, a causa de una confusión emocional significativa, conjuntamente con la pérdida de sentido y horizonte de vida. Al mismo tiempo, la persona suele percibir que su situación no tiene salida y que no es comprendida por los demás. Los eventos que pueden conducir hacia una situación límite varían según cada individuo. No todos afrontamos la muerte, la separación, la pérdida de un empleo, la decepción, el fracaso, la ofensa, la soledad, la presión de grupo o la enfermedad de la misma manera. Ante situaciones como las mencionadas anteriormente, los seres humanos ven vulnerados sus valores y prioridades y en ocasiones no tienen las herramientas para afrontarlas.

La irritabilidad o ira desproporcionada, las actitudes y pensamientos negativos, el desánimo, los trastornos del sueño (exceso o falta de), el aislamiento, la impulsividad, los actos de autoagresión y, sobre todo, la percepción de una “sobre-reacción” o una “apatía inusual”, son signos que nos pueden alertar sobre la situación límite de una persona. No todos estos signos aparecen simultáneamente, pero cuando se presentan algunos de ellos, junto con el sentimiento de que la “situación no tiene salida”, estamos ante una persona en situación límite.

Dicha persona entonces necesita ayuda profesional, porque salir de este estado no depende solo de la propia voluntad. El apoyo de aquellos con quienes tiene vínculos inmediatos es de vital importancia, pues además de ayudarla durante el proceso de trabajo con un profesional de la conducta, le servirá de soporte afectivo y social, mientras dure el proceso de sanación interior.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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