Con mucha frecuencia se ven en las personas manifestaciones de manejos inadecuados de las emociones que originan comportamientos violentos, conflictos mal resueltos, baja autoestima y problemas de salud física y mental.

En muchos países se invierten cuantiosos recursos en recuperar las víctimas de la violencia social o política; y cada vez la sorpresa es mayor al descubrir que las dificultades al interior de familias y comunidades generan individuos con miedo, rabia y rencor hacia personas con quienes comparten el día a día y que los educaron con parámetros que ignoran la autoestima y donde rige principio de "como soy grande, puedo hacer contigo lo que quiera en nombre de la buena educación".

Por otra parte muchos crímenes se han cometido por personas instruidas, pero no educadas, sobre todo en sus emociones. Son analfabetas emocionales. ¿Cuál es la causa de esos comportamientos? La respuesta no está únicamente en el área de los conocimientos, sino en otras áreas del ser humano, como las emociones y sensaciones corporales, por nombrar algunas. Frases como "no sé qué me pasó, perdí la cabeza" o "no pensé lo que hacía" toman sentido.
Muchas de las respuestas para explicar y prevenir esos comportamientos no pertenecen al área racional. La sociedad actual privilegia la razón y el pensamiento. Los que muestran capacidades a este nivel son admirados. Se felicita a la persona que "tiene la razón", pero pocas veces se presta atención al que "tenga el corazón".

En las escuelas existen procesos en que a los niños, futuros ciudadanos adultos, se les enseña a leer, escribir, sumar, restar y otras disciplinas; se abordan procesos cognitivos como la memoria, la reflexión, la atención y la comprensión, incluso se utiliza para el aprendizaje la aplicación de competencias. Pero centrarse solo en la razón puede ir en detrimento de otras áreas del ser humano: sentimientos, emociones, sensaciones corporales, intuición y deseo de trascender.

Por eso, cuando alguien comete un acto "sin pensarlo", está actuando desde otra área, generalmente la emocional, pero como no ha sido educada en el manejo y reconocimiento adecuado de sus emociones, sus respuestas serán inapropiadas, exageradas o negadas.

En los conflictos sociales se ven altos índices de problemas de salud mental y emocional. Hay quienes, a pesar de tener un cierto "éxito social", no se sienten satisfechos. Es muy probable que eso se deba al uso exclusivo del camino de la razón, dejando a un lado la emoción o la trascendencia del ser humano. La psicosomatización es cuando una enfermedad es originada en parte por factores emocionales.

Es fundamental, pues, una alfabetización emocional complementaria a la cognitiva. Hay que integrar varios aspectos del ser humano para mejorar su convivencia y su salud física y mental. Así crecen las posibilidades de establecer relaciones sanas por medio del mayor conocimiento de uno mismo y del otro, reconociendo la propia humanidad y vulnerabilidad con acercamientos más empáticos y compasivos.
                                                                                                                                                                             Escuelas de Perdón y Reconciliación

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 8 de diciembre: II de Adviento

 

Mt 3,1-12

“...después de mí viene uno con más poder que yo...”.

Lunes: Inmaculada Concepción de la Stma. Virgen María 
Gn 3,9-15.20 / Sal 98 (97) / Ef 1,3-6.11-12 / Lc 1,26-38

“...Alégrate, llena de gracia...”.

Martes:  Is 40,1-11 / Sal 96 (95) / Mt 18,12-14

“...no quieren que se pierda ni tan solo uno...”.

Miércoles:  Is 40,25-31 / Sal 103 (102) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Jueves: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América 
Eclo o Sir 24,23-31 / Sal 67 (66) / Lc 1,39-45

“...¡Bendita tú eres entre las mujeres...!”.

Viernes:  Is 48,17-19 / Sal 1 / Mt 11,16-19

“...la sabiduría de Dios no se equivoca...”.

Sábado:  Eclo o Sir 48,1-4.9-11 / Sal 80 (79) / Mt 17,10-13

“...harán sufrir al Hijo del Hombre”.

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