PenaDeMuerteWebLa vida humana es un don de Dios. Por esto el quinto mandamiento de la Ley dispone: "no matarás". En el Sermón de la Montaña, Jesucristo interpreta el mandamiento de no matar con mucha más radicalidad: "Ustedes han oído que a sus antepasados se les dijo "no maten", pues el que mate será condenado. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado..."

La enseñanza de la Iglesia considera legítima la defensa cuando está en riesgo la propia vida y la vida del otro, además de la familia y el bien común o la sociedad. La sanción penal debe, ante todo, reparar el desorden introducido por la culpa. Cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, adquiere un valor de expiación. Además de defender el orden público y la tutela de la seguridad de las personas, la pena debe contribuir a la enmienda del culpable.

Si los medios incruentos (no sangrientos) pueden proteger y defender del agresor y mantener el orden público y la seguridad de las personas, la autoridad debe limitarse a emplear esos medios, porque corresponden mejor al bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.

La Iglesia ve como un signo de esperanza "la aversión cada vez más difundida en la opinión pública a la pena de muerte, incluso como instrumento de legítima defensa social, al considerar las posibilidades con las que cuenta una sociedad moderna para reprimir eficazmente el crimen de modo que, neutralizando a quien lo ha cometido, no se le prive definitivamente de la posibilidad de redimirse" (Evangelium vitae, 27)

En Cuba, la pena de muerte está prevista para determinados delitos. Durante las décadas de los sesenta y setenta fue de aplicación relativamente frecuente. Actualmente el Consejo de Estado ha dispuesto una moratoria en la ejecución de las sanciones de muerte, pero esto no significa que está derogada dicha sanción.

La muerte del agresor o victimario coloca a la sociedad o las víctimas en el mismo plano del delincuente. En ocasiones no logra la reparación social o la intimidación para que las personas no cometan delitos, y en todos los casos elimina la posibilidad de rehabilitación o enmienda del sancionado.

El estado moderno y entre ellos el nuestro, tiene suficientes medios y personas calificadas para lograr los fines que se propone el propio Código Penal con sus sentencias. En una sociedad donde la convivencia es el fundamento de su existencia, la pena de muerte no es precisamente una solución.

Ora con la Palabra

 
  Domingo 27 de septiembre: XXVI del Tiempo Ordinario

Mt 21,28-32

“...después se arrepintió y fue...”

Lunes:  Jb 1,6-22 / Sal 17 (16) / Lc 9,46-50

“...el más pequeño de ustedes, es el más grande”.

Martes:   Dn 7,9-10.13-14 / Sal 138 (137) / Jn 1,47-51

“...tú eres el Hijo de Dios...”.

Miércoles:  Jb 9,1-12.14-16 / Sal 88 (87) / LC 9,57-62

“...te seguiré a dondequiera que vayas”.

Jueves:  Jb 19,21-27 / Sal 27 (26) / Lc 10,1-12

“...El Reino de Dios ha llegado a ustedes”.

Viernes:   Jb 38,1.12-21;40,33-35 / Sal 139 (138) / Lc 10,13-16

“...rechaza al que me ha enviado”

Sábado:  Jb 42,1-3.5-6.12-16 / Sal 119 (118) / Lc 10,17-24

“...sus nombres están escritos en el Cielo”

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

              PARA OCTUBRE DE 2020

El Papa nos pide orar por: La misión de los laicos en la Iglesia

Recemos para que en virtud del bautismo los fieles laicos,

en especial las mujeres,participen más en las instancias de

responsabilidad de la Iglesia.

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