Nuestros-Santuarios

Un cubano que había emigrado hace algún tiempo escribió: “Si algo lamenté al marcharme de mi tierra es no  haber tenido nunca la experiencia de visitar el santuario de la Virgen de la Caridad en el poblado de El Cobre,  en Santiago de Cuba, un símbolo de nuestro país” Tener la oportunidad de visitar un santuario es como  escribir una canción, pues a medida que empiezas a peregrinar hacia su encuentro, la melodía espiritual que  habita en su interior es la responsable de hacer única la experiencia de tocarlo con tu presencia.

La definición de santuario proviene del latín sanctuarium y es más que el lugar señalado para venerar una  imagen o una reliquia de especial devoción, como aparece en Wikipedia, pues la mística alrededor de estos  espacios religiosos nos hace respirar un ambiente de cercanía del amor de Dios en nuestro corazón. En medio  de la soledad que nos asalta constantemente dentro de nuestro naufragio existencial, el santuario es un oasis que nos sirve para, desde el silencio interior, renovar  nuestra espiritualidad y sentirnos acompañados por un Dios hecho carne en las personas responsables de acogernos en nuestro paso por su casa.

En febrero del 2020 varios rectores de santuarios cubanos se dieron cita en el Cobre para impulsar una reflexión nacional sobre la pastoral de santuarios, lo que  demuestra el interés de nuestra Iglesia en los servicios que allí se realizan. En la desconsolada realidad que muchas veces envuelve el estilo de vida de las personas  que peregrinan al encuentro de un santuario en nuestro país, se hace necesario que estos lugares sagrados logren mostrar los múltiples signos concretos de  esperanza que la Iglesia debe continuar ofreciendo incansablemente a nuestra sociedad.

La pastoral de santuarios debe intentar construir un ambiente donde los visitantes sean testigos de la circularidad que existe entre la fe y el amor. Todo un reto para  los trabajadores de estos lugares, pues sus vidas también son tocadas por la precariedad que puede empobrecer hasta el alma más noble. La persona que presta su  servicio en estos espacios sagrados tiene el gran reto de sobreponerse a la abrumadora realidad que carga en su interior, para convertirse, por unas horas, en la  puerta de acogida que acerca al visitante de fe sencilla al encuentro con Dios. El servicio de acogida dentro de estos sitios religiosos requiere conocer la actitud cultural del peregrino, que al llegar al lugar no puede desprenderse
de la forma en que vive.

Durante la pandemia de la COVID-19 los santuarios de nuestro país, respetando las medidas sanitarias, han seguido siendo ese hospital de campaña que recibe a  cuantos desean sanar en su interior. La oración y las eucaristías en este tiempo de crisis multidimensionales son la fuente que convierten a estos lugares sagrados en  hogares donde el misterio del Espíritu logra sanar a las almas afligidas que peregrinan a su encuentro, esperando encontrar esa palabra de Dios que ilumina la  oscuridad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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