Para-un-desarrollo-sostenible

La economía cubana se encuentra en una profunda crisis estructural, agravada por los efectos de la pandemia,  como también por las recrudecidas presiones económicas decretadas por la anterior  administración estadounidense.

A lo largo de las últimas décadas, la economía cubana ha incrementado su nivel de vulnerabilidad externa y se  ha paralizado o desmontado gran parte del tejido industrial y agrícola nacional, al punto de que en varios  de sus rubros se produce menos que en 1989.

Desde el llamado Período Especial, no se han producido reformas estructurales sistémicas para impulsar el  desarrollo. Las medidas adoptadas solo han apuntado a la superación coyuntural de las crisis, careciendo de  un enfoque sistémico para superar los problemas estructurales de la economía. Las más recientes medidas de  la Tarea Ordenamiento solo han apuntado a la esfera de la circulación, dejando de lado las necesarias para  impulsar la producción de bienes y servicios. Dicha Tarea no ha eliminado la dualidad monetaria, pues se mantiene el uso del dólar estadounidense como moneda de  cuenta para transacciones en tiendas especializadas y el peso cubano carece de total soberanía monetaria. Sin embargo, un paso adecuado ha sido la unificación  cambiaria, eliminando los tipos de cambios múltiples y corrigiendo la excesiva sobrevaluación del peso, aun sin resolverla totalmente porque el nuevo tipo de cambio  fijo tampoco refleja adecuadamente las condiciones del mercado.

Para liberar las trabas que hoy frenan el desarrollo de las fuerzas productivas sería necesario abordar una profunda reforma estructural en torno a las siguientes  cuestiones: 1) modificar el sector agropecuario, eliminando los topes de precios y creando condiciones adecuadas para el funcionamiento de las relaciones de mercado  y, así, incrementar la oferta de estos bienes; 2) autorizar la creación de micros, pequeñas y medianas empresas sin restricción de propiedad, que cuenten  con personalidad jurídica; 3) reforma profunda de la empresa estatal, garantizando su total autonomía financiera y operativa eliminando las organizaciones superiores  de dirección empresarial (OSDE) que constituyen un escalón burocrático más del sistema empresarial estatal; 4) eliminar los monopolios estatales del  comercio exterior, la banca y las instituciones financieras, el comercio minorista y mayorista doméstico, así como de los servicios de comunicaciones, para que la  escasez crónica de recursos del Estado no obstaculice el desarrollo de esos sectores; 5) crear un marco legal adecuado para estimular la inversión foránea,  especialmente, la proveniente de la comunidad cubana residente en el exterior; y 6) reorientar al papel económico del Estado a la regulación del mercado para evitar -sin asfixiarlo- sus fallas y a la conducción del desarrollo estratégico de la economía, a través de la política macroeconómica.

La actual estructura de la economía solo perpetuará el subdesarrollo y ello, en las condiciones actuales, además de ser un problema económico, se convierte en un problema político de primer orden.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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