Cuando pensamos en cómo conocer a Dios, ¿qué nos viene a la cabeza? Como buenos cristianos tenemos muchas respuestas: rezando, leyendo la palabra de AmarasATuProjimoWebDios, teniendo una vida sacramental, participando a la vida de la comunidad. Por supuesto, todas esas respuestas son correctas y están en el centro de nuestra vida de fe. Pero al mismo tiempo, creo que muestran una fractura entre nuestra fe y nuestra vida cotidiana. Es como si el conocimiento de Dios se limitara a "cosas de la Iglesia" y como cristianos en el mundo sólo nos tocara seguir las reglas morales. De Dios nos ocupamos los domingos y en la oración antes de dormir y el resto del tiempo intentamos solo ser buenas personas cumpliendo los mandamientos. Ahora, si nos preguntaran qué tiene que ver Dios con ir a la escuela, al trabajo, ver la telenovela, conversar con un vecino o ir a una fiesta, ¿qué podríamos decir?

Hay dos elementos fundamentales de nuestra fe que podrían ayudarnos a responder esta pregunta. Desde el Génesis sabemos que Dios creó el cielo y la tierra, los animales, las plantas, los astros del cielo y los seres humanos, "y vio que todo era bueno" (Gen 1,31). Somos los hijos de esa creación y aunque nosotros los seres humanos entramos el mal en el mundo haciéndolo a veces difícil de vivir, este mundo sigue siendo esencialmente bueno y nosotros podemos hacerlo mejor a través de nuestra acción guiada por Dios. Así, en cada situación Dios está esperando por nosotros y creando sin cesar nuevas posibilidades para nuestra acción en vista de un mundo mejor.

En segundo lugar, gracias al mensaje de Jesús, sabemos que "Dios es amor", y más, que "quien no ama, no ha conocido a Dios" (1 Jn. 4,8). El conocimiento de Dios es, pues, antes que nada, amor. Todo lo que asociamos a la vida cristiana son manifestaciones de ese amor profundo que Dios nos tiene y que nosotros le tenemos. Conocer a Dios no es simplemente saber las verdades del catecismo, sino vivir en relación de amor con el Padre a la manera de Jesús. La forma de conocimiento más elevada es el amor. Y sólo podemos conocer bien lo que amamos.

Nuestra vida cristiana es una vida de amor. Amar a Dios comienza amando al hermano (1 Jn. 4,20-21) y amando las obras creadas de Dios. Ejerzamos entonces ese regalo que Dios nos ha dado y no temamos amar. Van Gogh dijo: "Siempre pensé que la mejor manera de conocer a Dios es amar muchas cosas". Al final de cada día preguntémonos entonces: ¿Cuánto amor he puesto en mis actividades, en las personas o las cosas que he encontrado en mi jornada? En nuestra respuesta descubriremos el amor infinito de Dios y sabremos que estamos unidos a Él.

 

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 28 de febrero: II de Cuaresma

 

Mc 9,2-10

“...Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo”.

Lunes:   Dn 9,4b-10 / Sal 79 (78) / Lc 6,36-38

“No juzguen y no serán juzgados…”.

Martes:   Is 1,10.16-20 / Sal 50 (49) / Mt 23,1-12

“...el que se rebaja, será puesto en alto”.

Miércoles:  Jr 18,18-20 / Sal 31 (30) / Mt 20,17-28

“...lo condenarán a muerte”.

Jueves:  Jr 17,5-10 / Sal 1 / Lc 16,19-31

“...no se convencerán”.

Viernes:  Gn 37,3-4.12-13.17-28 / Sal 105 (104) / Mt 21,33-43.45-46

“...tuvieron miedo del pueblo…”.

Sábado:  Mq 7,14-15.18-20 / Sal 103 (102) / Lc 15,1-3.11-32

“...estaba perdido y ha sido encontrado”.

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

                      PARA MARZO DE 2021

  El Papa nos pide orar por: El Sacramento de la Reconciliación

Recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación

con renovada profundidad, para saborear la infnita misericordia de Dios.

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