Tiempo-ordinarioLo “ordinario” tiende a verse comúnmente como aquello que no tiene nada de especial y que, por tanto, carece de valor propio. En la liturgia, sin embargo, el Tiempo Ordinario o Tiempo durante el año no es un lapso carente de signifcación para la vida cristiana.

Dentro del año litúrgico se denomina Tiempo Ordinario a las treinta y cuatro semanas que quedan fuera de los comúnmente llamados “tiempos fuertes” (Adviento y Navidad, Cuaresma, Semana Santa y Pascua). Está dividido en dos etapas: una primera que comienza inmediatamente después de la Fiesta del Bautismo del Señor y se extiende hasta el martes antes del Miércoles de Ceniza; y una segunda que inicia el lunes  después del Domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras vísperas del primer Domingo de Adviento.

En la actual ordenación del Año Litúrgico, dentro de este tiempo se han reasumido también diversas celebraciones de la Santísima Virgen y de los Santos, pero hay cuatro solemnidades cuyos alcance y contenidos son de gran signifcación para la vida litúrgica y pastoral de la Iglesia: La Santísima Trinidad; Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo; Corpus Christi y el Sagrado Corazón de Jesús, las que integran y completan el ordenamiento anual del año cristológico.

Durante el Tiempo Ordinario la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el Misterio pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. El color de los ornamentos litúrgicos que se utiliza en las celebraciones eucarísticas, sobre todo los domingos, es el verde, símbolo de la esperanza, cuando todo florece, reverdece y se renueva.Por su parte, el carácter continuado de la lectura de la Palabra de Dios, principalmente de los evangelios, en los que leemos la vida del Señor, su predicación y ministerio previo a su Pasión, es de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad, al ,dar a conocer y ayudar a meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

En los domingos del Tiempo Ordinario se leen generalmente los evangelios sinópticos en un ciclo trienal: el evangelio de Mateo es leído en el ciclo A, el de  Marcos se utiliza para el ciclo B, y el de Lucas durante el ciclo C. El evangelio de Juan se suele reservar mayormente para los demás tiempos litúrgicos, en particular, el Tiempo de Pascua. Durante las ferias de este tiempo, o días de entresemana, se sigue también una lectura bastante completa de los tres evangelios sinópticos, empezando por el de Marcos, luego el de Mateo y finalmente el de Lucas.

Todo lo anterior y cuanto más podamos conocer acerca del Tiempo Ordinario, nos ayudará a comprender el verdadero sentido de este tiempo en el que, aun cuando no se celebra ningún aspecto peculiar del misterio de Cristo, Él se hace presente y guía a su Iglesia por los caminos del mundo, principalmente cada domingo en la celebración del Día del Señor.

Ora con la Palabra

 

Domingo 4 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...¡Él debía resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:   Hch 2,14.22-33 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...Paz a ustedes”.

Martes:   Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón”.

Jueves:  Hch 3,11-26 / Sal 8 / Lc 24,35-48

“Miren mis manos y mis pies: soy yo”.

Viernes:   Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...tomó el pan y se los repartió”.

Sábado:  Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.


¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

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