Vida-CristianaEn un año hay muchas personas que nos salvan y a veces no tenemos el valor de darles las gracias o pedirles disculpas, si las hemos defraudado. También hemos podido amar hasta el dolor y, en ocasiones, recoger trozos de felicidad y regalarlos en formas de artículos, poesías, o besos.

Como publicación, a no dudar, tenemos errores y aciertos. Es imposible enumerar a todas las personas que han hecho de esta Familia Pensante que es Vida Cristiana, parte dominical de sus vidas. Por ellos y para ellos existimos y seguimos compartiendo ideas que nos acerquen a Dios y al prójimo.

Recuerdo un día en que, al salir de la Nunciatura, un sacerdote que conocía mi trabajo para Vida Cristiana, pero no mis apellidos, me dijo: “Joven, ¿quién es el Pernús ese que se atrevió a escribir sobre asuntos internos de nuestra Iglesia?” Solo acerté a mirar y decirle: “Yo mismo”. La vida nos enseña que, en este campo del conocimiento, nunca se queda bien con todo el mundo, más aún en medio de una estructura social que es alérgica a las críticas.

En nuestra hoja dominical, acogemos la contribución de un doctor universitario, y la de un joven laico de Alta Habana, con algo valioso en su discurso. Por supuesto, hemos sufrido caídas en un año, pero preferimos ser una publicación con las rodillas raspadas por andar fuera de nuestros entornos, a potenciar un arrellanamiento interior, lleno de comodidad.

Hoy seguimos apostando por discernir, por no renunciar a la fuerza de lo pequeño y desde ahí emitir criterios proféticos que potencien una Iglesia orante y encarnada en nuestra Isla. Si
“Todos Somos Cuba”, no debe haber una sola nomenclatura que decida cómo construimos nuestra nación.

En el año 2019, hemos escrito y recibido colaboraciones sobre una gran cantidad de temas: teológicos, bíblicos, culturales, sicosociales, deportivos, etc. Cada palabra tiene un signifcado especial en la mente de aquellos que nos leen y tratamos de ser propositivos, para no solo hablar de que “se van para donde sea, huyendo de la inmundicia cotidiana”, sino explicitar “por qué hay tantos cubanos muriendo en la selva del Darién.” No perdemos la esperanza de un contexto mejor, pero no hacemos mucho mirando para arriba, mientras otros se roban  nuestra felicidad ciudadana.

El tiempo -implacable- suele llevarse de esta hoja dominical los nombres de aquellos colaboradores que se han ido alejando de nuestro entorno. Pero, como si lo dijéramos en un soneto suyo, desde La Habana hasta Chile, Vida Cristiana construyó un puente que lleva por nombre “
Jesús Bayo, hermano marista”. Para sus amigos y lectores, él y su obra son ya patrimonio de esta pequeña decana de los actuales medios católicos de comunicación, porque la familia, aunque emigre, es familia. En el mes de enero, empezamos un nuevo año y a Dios le encomendamos nuestros sueños editoriales, con el deseo de seguir junto a ustedes por otros 366 días, listos para ser historia.

Ora con la Palabra

 

Domingo 23 de febrero: VII del Tiempo Ordinario

 

Mt 5,38-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

Lunes:  St 3,13-18 / Sal 19 (18) / Mc 9,13-28

“...lo tomó de la mano y le ayudó a levantarse...”.

Martes:  St 4,1-10 / Sal 55 (54) / Mc 9,29-36

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

Miércoles de Ceniza:  Jl 2,12-18 / Sal 51 (50) / 2 Co 5,20 al 6,2 / Mt 6,1.6.16-18

“...tu Padre que ve en lo secreto, te premiará”.

Jueves:  Dt 30,15-20 / Sal 1 / Lc 9,22-25

“...Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo...”.

Viernes:  Is 58,1-9a / Sal 51 (50) / Mt 9,14-15

“Llegará el tiempo en que el novio les será quitado...”.

Sábado: Is 58, 9b-14 / Sal 86 (85) / Lc 5,27-32

“No he venido para llamar a los buenos...”

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