Dependemos-de-las-montañasLa Asamblea General de las Naciones Unidas, en el 2002, declaró el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas. Fechas como estas, referidas al agua, la madre Tierra, el medioambiente,etc., aparecen en el calendario con el objetivo de que los gobiernos, instituciones, organizaciones y la ciudadanía en general promuevan el cuidado de lo existente.

Aunque el relato de la creación es milenario, en el devenir del tiempo fue quedando una tenue visión del signifcado que el autor bíblico dio a la aparición ordenada de las especies. Llegado a la mujer y al hombre, se complació en la conclusión de tal obra, lejos del férreo antropocentrismo que luego devino condición equívoca y tiránica de posesión y sometimiento de todas las criaturas a la considerada “imagen y semejanza”, en vez de una amorosa interdependencia solidaria.

Giovanni di Bernardone (1182 – 1226), renombrado familiarmente Francisco por su padre, acaudalado comerciante de la burguesía de Asís, prefrió con total desinterés perder su herencia tras haber encontrado la mayor riqueza: su “Alabado Señor”. Con él resurge una nueva mirada al descubrirse hermanado a todo lo creado, sin exclusión, tanto a los seres vivos (los humanos y todo tipo de vida animal o vegetal), como a aquello que deviene de los fenómenos físicos y químicos (minerales, clima, astros, etc.) Así lo expresó San Francisco en su excelentísimo “Cántico a las Criaturas”.

El Papa Francisco sorprende a científcos, políticos, líderes religiosos y de los movimientos sociales con la Carta Encíclica
Laudato si (2015) para llamarnos a no escatimar esfuerzos para el cuidado de la Casa Común: “Nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como unamadre bella que nos acoge entre sus brazos” (LS 1).

Este Día Internacional de las Montañas nos hace pensar: Para ti, para mí, ¿qué importancia tienen las montañas? Quizás vivimos muy alejados de las zonas más altas, o no conocemos esa realidad. Puede que tampoco conozcamos a familias que se asientan en ellas, quienes tras el proceso de la industrialización quedaron invisibles al relegar a un segundo plano el interés económico que tienen dichas zonas por ser proveedoras principalmente de materias primas como madera, café, cacao; cuyas etiquetas no exhiben el esfuerzo sobrehumano de las primeras manos que siembran, cuidan y cosechan.

Del cuidado de las montañas depende la biodiversidad de las especies, tanto de la flora como de la fauna, el equilibrio hidrográfco y térmico de los ecosistemas de que forman parte; pueden prevenirse los incendios forestales gracias a sus principales protagonistas: las personas, familias y comunidades que, gracias a su cultura montañesa, salvaguardan los bosques.

Para concluir, resulta interesante reflexionar estas cifras: “un 24% de la litosfera -capa superfcial de la Tierra sólida- constituye masa montañosa, mientras que un 10% de la población mundial habita en regiones montañosas; todos los ríos mayores del mundo nacen en áreas montañosas y más de la mitad de la humanidad depende del agua de las montañas.”(Wikipedia).

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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