Música-religiosa-en-CubaCanten al Señor un cántico nuevo…
Aclama al Señor, tierra entera,
Griten, vitoreen, toquen;
Toquen la cítara para el Señor, suenen los instrumentos
Con clarines y al son de trompetas.
Aclamen al Rey y Señor (Salmo 97)

¿Será que todavía hoy se puede cantar un cántico nuevo o este salmo fue válido solamente para el rey David cuando estaba bailando y cantando frente al Arca del Señor?

Santo Tomás nos dice sobre la tradición: “Basta mirar su cava de vino; en la cava de vino, hay lo antiguo y lo nuevo. Si no agregas vino nuevo al antiguo, un día, estará vacía tu cava.”

La tradición es recibir todo lo que nuestros padres nos han legado y agregar todo lo que el Espíritu Santo puede inspirar hoy.

¿Acaso el Espíritu Santo fue parco en inspirar al rey David en este salmo o a nuestros padres que iniciaron el canto Gregoriano?

¡No! La Iglesia de Cuba vive la tradición de la música sacra recibiendo la herencia de nuestros padres y agregando “un canto nuevo”.

Existen hoy bonitas iniciativas para descubrir un rostro de la música sacra, cantos antiguos que resonaron en nuestras iglesias de la Colonia. Así está, por ejemplo, el trabajo que se hace en el marco de la Semana de Música Sacra en el Centro Félix Varela o el rescate e interpretación de esta música por grupos como
Ars Nova y Ars Longa.

La música sacra no puede ser solamente algo antiguo, sino también algo nuevo, como lo expresa el Concilio Vaticano II: “Foméntese con empeño el canto religioso popular de modo que (…) resuenen las voces de los feles.” (S.C.118.) No excluye el Gregoriano, tampoco el canto polifónico o el órgano, pero insiste en que se desarrolle un canto litúrgico nuevo, en el género de la música popular religiosa: “Hay pueblos con tradición musical propia que tiene mucha importancia en su vida religiosa y social; dese a esta música la debida estima (…), no sólo al formar su sentido religioso, sino también al acomodar el culto a su idiosincrasia.” Y la fnalidad es clara: “a fn de que todo el pueblo cante”, porque “nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que, toda entera, expresa su fe y su piedad por el canto.” (M.S.16.)

Nuestro cantoral nacional cuenta con muchos tesoros en este género musical. El festival Perlita Moré durante 14 ediciones permitió la creación de obras preciosas; el Paráclito ofrece la posibilidad de aumentar el caudal de música sacra de nuestro país. La Cátedra de Música Sacra suma a la formación de músicos de la Iglesia una educación religiosa que permite la comprensión de la función litúrgica de la música.

Hoy podemos, como el rey David, “bailar” y cantar en nuestras iglesias, con la certeza de que esto alegra el corazón de Dios: ver a sus hijos juntos en la acción litúrgica y en la alabanza, reflejo de la unidad fraterna.

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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