Ernesto-CardenalEl 4 de marzo de este año el papa Francisco puso fin a la suspensión “a divinis” del P. Ernesto Cardenal. ¿A qué obedeció este hecho? Está relacionado con la problemática de la inclusión o no de los sacerdotes en la política.

En el pasado, esto no parecía preocupar tanto. En el siglo XVI el cardenal Cisneros fue regente de Castilla y en el XVII el cardenal Richelieu fue primer ministro de Francia. Todavía en el siglo XIX, nuestro padre Félix  Varela fue elegido como diputado a las Cortes españolas con el apoyo del obispo Espadas, y esto no impide que se le haya propuesto para su canonización. Los mismos papas fueron durante mucho tiempo gobernantes de los Estados Pontificios, y jugaron un importante papel en la política europea.

Cuando, a raíz del triunfo sandinista en Nicaragua, cuatro sacerdotes son nombrados ministros (Ernesto Cardenal y su hermano Fernando, Miguel d´Escoto y Edgar Parrales) el Papa Juan Pablo II les exigió que renunciaran o serían suspendidos a divinis. Ninguno renunció, así que fueron suspendidos.

Con la medida se les prohibía ejercer públicamente su sacerdocio, es decir, celebrar los sacramentos. Un sacerdote no puede ser, al mismo tiempo, la figura pública de la Iglesia y de un partido político. Debemos ser consecuentes con la separación entre Iglesia y Estado que proclama la modernidad.

Un sacerdote que decide participar en el gobierno debe renunciar a su rol público como representante de la Iglesia. Se trata de la incompatibilidad de esas dos funciones, más que de una sanción.

Muchos lo leen como un castigo. Sobre todo, cuando el cargo que ocupaba era en un gobierno que se percibía como contrario a la jerarquía católica, como fue el caso de esos sacerdotes en Nicaragua, en un momento en que el arzobispo de Managua, Miguel Obando, estaba enfrentado al gobierno sandinista. Actualmente, la situación es diferente, el arzobispo retirado aparece aliado a un gobierno sandinista que ha perdido el apoyo popular y se enfrenta a los actuales obispos. Ernesto Cardenal hace tiempo que terminó con un gobierno que cree se corrompió. Por eso el papa Francisco lo restituye en su misión sacerdotal a sus 94 años, reconocimiento de su entrega al servicio del pueblo de Dios.

La política trata los asuntos del bien común de todos los ciudadanos. Los sacerdotes, llamados a anunciar el Reino que Jesús predicó, tienen que defender los derechos de todos los hijos e hijas de Dios y el bien común. Pero no a nombre de un partido o gobierno, sino a nombre de la comunidad de la Iglesia, a la que representan. A veces se les cuestiona cuando cumplen este deber porque afectan los intereses de algunas personas o partidos. Pero también deben cuidar de no pasar la línea y terminar defendiendo intereses particulares de un partido a nombre del bien del pueblo, como tampoco, por miedo, dejar de defender el bien  común y la verdad, como Jesús.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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