viudaFanoWebEl evangelio de hoy nos sitúa en la última etapa del ministerio público de Jesús. Se dedica a enseñar en los alrededores del Templo de Jerusalén. Allí se producen algunos desencuentros con autoridades y notables de la ciudad, entre ellos, los escribas, hombres con amplio conocimiento de las leyes y hábiles en el manejo de documentos.

¿Qué mueve a los escribas? Jesús señala el ansia por ostentar su posición social y económica, el gusto por las insignias de su rango y la búsqueda de protagonismo. Con su comportamiento marcan su distancia respecto a las masas. El servicio a los otros no entra en sus miras. ¡Cuídense de ellos -advierte Jesús- porque emplean sus modales y saberes para despojar a personas vulnerables, como las viudas! Jesús busca que sus discípulos entiendan que en la comunidad apostólica no hay lugar para un liderazgo abusivo o manipulador.

Más tarde, Jesús se halla frente al arca de las ofrendas. Los que abandonan el templo depositan una última dádiva. Los ricos rebuscan en sus bolsillos y echan monedas que caen ruidosamente y hablan de su dadivosidad. En cambio, Jesús se fija en el paso silencioso de una pobre viuda que, al echar sus dos peseticas, solo habla del anonimato y la precariedad de su vida. Esa es la ofrenda que capta la atención de Jesús, un don hecho de corazón, desde la pobreza de quien, para ayudar al templo, se priva de algo que pudiera aliviar su necesidad.
El gesto de la viuda que vive dolorosamente su generosidad contrasta con el desfile de pasarela del escriba y el paso ostentoso del rico.

Ella, al contrario, hace lo que brota de lo escondido de su corazón, donde solo Dios ve y valora. Al señalarla, Jesús indica por dónde transcurre el Reino que Él predica. El paso anónimo y generoso de la viuda aporta a la construcción del Reino y sus discípulos aprenden que esa es la gente cuyos pies deben lavar.

Lo importante solo se ve con el corazón. Jesús siempre percibe lo importante. Y pide a los que quieran seguirlo tener esa visión del reverso de la realidad, diferente de lo que destaca el mundo, que mide las cosas por su volumen y su ruido. El Reino se mide por la intensidad de vida y amor que late en los corazones de quienes lo construyen día a día.

VIUDA DE SAREPTA*
(1 R 17,10-16)

Injusticias y maldades
hizo Acab, rey de Israel,
casado con Jezabel
y sus falsas deidades.
Sembró en pueblos y ciudades
mentiras e idolatría.
Mas tres años de sequía,
que asolarán la región
desde Bersebá a Sidón,
anuncia la profecía.

A Sarepta llega Elías,
y al entrar en la ciudad
recibe hospitalidad
a cambio de regalías.
Hay carencia en esos días
de bebida y alimento,
pero al forastero hambriento
una viuda dio su pan
amasado con afán,
y el agua trajo al sediento.

* Sarepta, ciudad entre Tiro y Sidón (Fenicia), a donde huyó Elías en tiempo del rey Acab, casado con la impía Jezabel, hija del rey de Tiro.

     Hno. Jesús Bayo, fms

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de noviembre: XXXIII del Tiempo Ordinario

 

Mc 13,24-32

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Lunes:  Ap 1,1-4; 2,1-5a / Sal 1 / Lc 18,35-43

“...¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”.

Martes:  Ap 3,1-6.14-22 / Sal 15 (14) / Lc 19,1-10

“...ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Miércoles:  Ap 4,1-11 / Sal 150 / Lc 19,11-28

“...a todo el que produce se le dará más...”.

Jueves:  Ap 5,1-10 / Sal 149 / Lc 19,41-44

“...son cosas que tus ojos no pueden ver...”.

Viernes:  Ap 10,8-11 / Sal 119 (118) / Lc 19,45-48

“...todo el pueblo lo escuchaba...”.

Sábado:  Ap 11,4-12 / Sal 144 (143) / Lc 20,27-40

“El no es Dios de muertos, sino de vivos...”.

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