vigaWebLas enseñanzas de Jesús siempre intentan tocar nuestra conciencia para que actuemos con libertad. Hoy Jesús nos propone un ejemplo de la vida corriente: un padre que pide a sus dos hijos que lo ayuden en los trabajos cotidianos. Ante las diversas respuestas de los hijos, Jesús les hace una pregunta a unos sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a quienes les ha hecho esta historia para llevarlos a cuestionarse su propia conducta.

Aquellos hombres se sentían superiores a la gente sencilla del pueblo. Creían que ellos iban delante de los demás en el camino del Reino de Dios porque, cumpliendo con los más mínimos detalles de los ritos y las costumbres judías, no necesitaban convertirse; ya estaban salvados. Su orgullo como dirigentes judíos les hacía pensar que la predicación de Juan el Bautista era para otros, no para ellos.

El mensaje de Juan sigue siendo para todos. Toda conversión necesita como punto de partida el reconocimiento sincero de nuestra debilidad y de nuestros fallos. El cambio en nuestra conducta ocurre cuando agradecemos la inmensa misericordia de Dios con nosotros, que es siempre inmerecida, incondicional y gratuita.

Cuando nuestra conversión es motivada por ese continuo agradecimiento a tanta misericordia del Señor y no por querer ser mejores que los otros, entonces reconocemos que Dios es nuestro Padre bueno, que vamos avanzando en el camino del Reino de Dios.

EL ESPÍRITU DE DIOS
(Núm 11, 25-29)

 Baja Dios sobre la nube
y conversa con Moisés;
aunque mires no lo ves,
mas la oración siempre sube.
En mi corazón retuve
su palabra y profecía.
Fuego espiritual ardía
en su faz arrebolada,
y mi alma engalanada
su aguda espada invadía.

 Si el Espíritu se posa
sobre ti con prontitud,
has de tener la actitud
de acogida generosa.
Quede tu boca celosa
del mensaje recibido.
Con talante agradecido
proclama que Dios es Santo,
y que se eleve tu canto
al Señor que te ha elegido.

     Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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