tomeSuCruzWebEl evangelio de este domingo nos presenta a Jesús en una situación de discernimiento, es decir, de búsqueda de su próximo camino a seguir. ¿Cuál es el nuevo paso que tiene que dar en su vida? Todo su trabajo por el Reino de Dios lo ha realizado en Galilea, en ciudades cercanas al lago y en las pequeñas aldeas campesinas. El pueblo no entiende del todo su mensaje. Algunos discípulos entusiasmados en un primer momento con su mensaje y su persona, se alejan de la comunidad desencantados porque no ven cómo Jesús va a ser el Mesías sin un caudillismo agresivo. Desde Jerusalén van llegando personajes enviados por las autoridades religiosas para saber qué hace y qué dice exactamente ese galileo al que el rumor popular lleva por todos los caminos.

En el seguimiento de Jesús, cuando tenemos que tomar una decisión, a veces nos contentamos con hacer cosas buenas. Para Jesús no se trata de hacer simplemente cosas buenas, sino de encontrar la propuesta de Dios para él en ese momento de su vida. Así será un perfecto servidor del proyecto del Padre.

Para discernir bien, primeramente se aleja de los espacios por los que se movía habitualmente en Galilea y se va hasta Cesarea de Filipo donde se siente más libre. Allí, protegido por el anonimato y el silencio, encuentra un lugar favorable para orar, conversar con sus discípulos cercanos sobre lo que van viviendo y tomar una decisión. Los discípulos expresan las diferentes opiniones que hay sobre Jesús. Después Pedro afirma con claridad que Jesús es el Mesías, el enviado por el Padre. A partir de esta confesión, les comunica que debe ir a Jerusalén para anunciar también allí, en el centro mismo de las instituciones religiosas y políticas, la llegada del Reino de Dios.  Pedro le dice que eso es una locura; Jesús lo llama tentador, le indica que se aparte y lo siga por el nuevo camino. Quienes lo sigan, deberán cargar su cruz.

En momentos de encrucijadas, cuando hay que tomar decisiones difíciles, nos preguntamos qué es lo que Dios nos propone. El que discierne busca lo que mejor respeta su propia realidad personal y lo que más contribuye al crecimiento del Reino, de la Vida verdadera en nuestro mundo, aunque pueda costarle mucho sufrimiento, como a Jesús.

 

EL MESÍAS REDENTOR
(Isaías 50, 5-9a)

 Sufre pasión redentora
el Mesías como siervo;
soporta el dolor acerbo
cuando le llega la Hora.
Sobre la cruz salvadora
yace el humilde cordero;
abrazándose al madero
regeneró a los humanos,
pues las llagas de sus manos
son manantial verdadero.

 No quedará confundido
quien camine justamente
y lleve erguida la frente
cual hijo de Dios querido.
Porque será bendecido,
y en el dolor consolado,
quien esté junto al costado
del Mesías vencedor
para poner una flor
al que ve crucificado.

 

    Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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