multiplicacionPanesWebEl milagro de la multiplicación de los panes y los peces aparece en los cuatro evangelios canónicos. Juan lo narra con algunas peculiaridades: tiene lugar cerca de la fiesta de la Pascua, es presentado justo antes de las enseñanzas del Pan de Vida y comienza con un diálogo entre dos de los discípulos, Felipe y Andrés. Ambos han escuchado que Jesús desea dar de comer a aquella multitud que lo sigue y se dan cuenta de la dificultad que eso conlleva. Felipe le responde que ni siquiera con 200 denarios de pan alcanzaría para que a cada uno de los asistentes le tocara un pedazo. Andrés, sin embargo, vislumbra una posible solución: allí hay un muchacho, quizás un pobre vendedor, que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Y aun consciente de que eso es algo insignificante para cinco mil hombres –sin contar mujeres y niños-, se lo dice a Jesús.

Jesús multiplica lo que aquel muchacho ofrece para compartir: los cinco panes y los dos pescados; no los 200 denarios que ninguno de ellos tiene. El resultado es que terminan sobrando pedazos para llenar 12 canastos.

Una reacción frecuente cuando nos vemos en situaciones difíciles es protegernos y proteger a los nuestros. Otra, es buscar conjuntamente la forma de solucionar el problema para todos. La solidaridad es el camino de Dios. Él siempre multiplica lo que estamos dispuestos a compartir. Y entonces, no sólo alcanza sino que también sobra.

EL PAN DE LOS PROFETAS
(2 Re 4, 42-44)

 Eliseo, el gran profeta,
sació a la gente de pan
para hacer frente a Satán,
que con carencias aprieta.
Nos propone como meta
repartir nuestro alimento:
obtendremos de uno ciento
si extendemos nuestra mano
y ayudamos al hermano
repitiendo su portento.

 No faltará la comida
material ni espiritual
si luchamos contra el mal
de tener mano encogida.
Porque el Señor da la vida
y reparte entre la gente,
de trigo buena simiente,
si los panes repartimos
y nuestra fe compartimos
con el prójimo indigente.

    Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín