jesusmultitudWebLos apóstoles regresan de una misión y Jesús los invita a descansar y reponer fuerzas. Sin embargo, la gente les cambia sus planes. Descubren al grupo y salen a encontrarlos. “Todo el gozo en un pozo”, habrá pensado más de un apóstol; pero no así Jesús. Siempre que se trate de servir, Él cambia de planes con una agilidad de espíritu asombrosa. Sabe detectar dónde está lo importante o, mejor, los importantes: aquellos cuya necesidad no puede esperar, pues no tendrán otra ocasión para escuchar la buena noticia. Otros momentos para descansar aparecerán; pero el transeúnte quizás no vuelva. Cada caminante es la oveja perdida a buscar.

En toda comunidad aparecen personas confundidas y necesitadas. Y el apóstol –él o ella– experimenta la tentación de distanciarse. Molestan con su búsqueda insistente de un poco de agua bendita, de un bautizo rápido, de un guano en Ramos o de un plato de comida. Se acercan, pero mentalmente los ubicamos atrás, faltos de formación, plagados de sincretismo, pragmáticos y urgidos por necesidades.
Se requiere disciplina y organización en los servicios que presta la comunidad cristiana; sin embargo, la estructura puesta en pie no debe terminar desbancando a la compasión, sin que se nos dejen de conmover las entrañas ante un pueblo que se siente desamparado. Así, no perderemos el rumbo ni nos convertiremos en esos pastores corruptos de que hablaba Jeremías.

Había pésimos pastores en el templo de Jerusalén y también mucho antes, en tiempos de Elí, que confundían el sufrimiento de la gente con la borrachera (1 Samuel 1, 12-18). No faltan asalariados que se conforman con quejarse de la ignorancia de la gente, sin aportarles algo de formación en la fe, de conocimiento de las Escrituras, o enseñarles a hablar con Dios.  

Si hay miembros del clero poco compasivos, también encontramos laicos y laicas de corazón despiadado con quien llega a la Iglesia sin brújula, cubierto de necesidades, a veces trastornado por el sufrimiento y la soledad.

Hay que crecer en disponibilidad hacia el inesperado, que llega y obliga a romper los planes. Hay comunidades, incluso no católicas, que imparten verdaderas lecciones en el arte de la acogida al recién llegado, en la atención hacia el inexperto, en la salida al encuentro del que pasa, del que luce perdido y lo está.
Compartir con Jesús esa capacidad para compadecerse es la piedra angular del apostolado, de la misión.

MENSAJE A LOS PASTORES
Jer 23, 1-6

¡Ay de los pastores malos
que a las ovejas dispersan,
el mensaje tergiversan
y las tratan a palos.
Dios sólo da sus regalos
a pastores generosos
que hacia los pastos sabrosos
conducen a sus ovejas,
y nunca reciben quejas
porque son buenos, virtuosos.

 Que si pastor quieres ser,
debes llevar el rebaño
por caminos sin engaño,
y a oveja debes oler.
Pues solo puede tener
el título de Pastor
aquel que llame el Señor
y lleve a verdes praderas,
con remanso en las riberas,
al rebaño por amor.

    Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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