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Es importante fijarnos en qué es lo que se dice cuando escuchamos un mensaje. Pero también es bueno fijarnos en cómo se transmite el mensaje. El famoso comunicador norteamericano, Marshall McLuhan, decía que "el medio es el mensaje". El contenido de un mensaje se enriquece o se empobrece en dependencia del "ropaje" que lleva. El mensaje de esperanza de Jesús resucitado es mucho más creíble porque va acompañado de las heridas de los clavos y de la lanza en el costado.

En el evangelio de hoy nos habla San Marcos del envío de los discípulos a compartir la misma misión de Jesús. El contenido del mensaje será el anuncio del Reino que se acerca y las señales milagrosas que mostrarán su presencia (curaciones y expulsiones de demonios). Ese será el "qué" del mensaje.

El "cómo" tendrá que ver con la manera de presentarse de los mensajeros. Se destacan dos elementos: primero, son enviados de dos en dos; segundo, se les manda que vayan prácticamente desprovistos de recursos materiales.

"De dos en dos": si los discípulos van a anunciar el Reino como vivencia de la fraternidad y de la comunidad solidaria, es importante que la gente vea la señal, frágil y pequeña, de esa fraternidad en la mínima comunidad de los mensajeros.

Les mandó que no llevaran ni pan, ni mochila ni dinero en el cinto. Únicamente llevarán un bastón, sandalias y una túnica. No quiere Jesús que la confianza de los mensajeros esté en sus recursos. Ni riquezas ni sabiduría académica serán sus credenciales. La única riqueza que llevan es la fuerza de una palabra que no es de ellos. Llevan un tesoro, pero lo llevan en vasijas de barro.

La otra riqueza de los mensajeros la recibirán de las personas a quienes llevan el mensaje. Se les invita a aceptar la hospitalidad de la gente que les abra las puertas de su corazón y de su casa. Cierto que Jesús también contempla la posibilidad del rechazo. Es parte de la vulnerabilidad del mensajero.
El evangelio de hoy es como un manual para nosotros hoy, como seguidores de la misión de Jesús y sus apóstoles. Parte de la conversión que predicamos está dirigida a nosotros mismos: convertirnos al "cómo" del Reino.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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