tentacionesWebDe manera muy concisa Marcos nos da tres noticias: la ida de Jesús al desierto conducido por el  Espíritu, el arresto de Juan el Bautista y el comienzo de la predicación de Jesús anunciando la llegada del Reino de Dios.

En el bautismo, cuando estaba en oración, Jesús se sintió el Hijo amado por el Padre que debía  anunciar ya la llegada del Reino. ¿Cómo lo anunciaría? En sus conversaciones con la gente escuchaba que había tres expectativas diferentes. El pueblo, que pasaba hambre y todo tipo de necesidades, pensaba que el Mesías traería comida en abundancia. Los dirigentes judíos aseguraban que se manifestaría con un gran milagro en el templo de Jerusalén, de tal manera que, ante tal prodigio, todos lo aceptarían sin dudar. Los grupos políticos que creían en la lucha armada para liberarse de los romanos, imaginaban que sería un rey que impondría su poder. Por eso, después de su bautismo, Jesús va al desierto, un lugar de soledad y de oración, para clarificar de qué manera tendría que anunciar el Reino de Dios. Escuchó las expectativas que había sobre Él, pero no cupo en ninguna, sino que buscó un camino original y sorprendente: manifestar al Padre como origen del Reino y al Hijo como nuestro servidor.

Nosotros somos tentados porque nos atraen cosas y comportamientos que son malos,  y también porque el mal sale de nuestro propio corazón. Jesús no fue tentado de ninguna de estas dos maneras. En su corazón no había malicia. Hay otro modo de tentación, que también vivió Jesús: la oscuridad con la que a veces se va realizando el Reino de Dios en la realidad humana que nos desconcierta y nos perdemos. Hay momentos de confusión, de encrucijada, cuando tenemos que buscar con cuidado por dónde pasan los caminos del Señor. Jesús también buscó su camino original.

Vencidas las tentaciones en el desierto, Jesús ya estaba preparado para anunciar la llegada del Reino de Dios que nos llena de vida verdadera. Se acercará a cada persona respetando su  dignidad, en encuentros de tal profundidad que estas sanarán de sus pecados y enfermedades. Al ver toda la vida nueva que sale de los que acogen el Reino, Jesús podrá decir: conviértanse y crean en el Evangelio. Acojan la vida nueva llena de justicia y de libertad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 1 de marzo: I de Cuaresma

 

Mt 4,1-11

“...Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.

Lunes:  Lv 19,1-2.11-18 / Sal 19 (18) / Mt 25,31-46

“Todas las naciones serán llevadas a su presencia...”.

Martes:  Is 55,10-11 / Sal 34 (33) / Mt 6,7-15

“...su Padre ya sabe lo que necesitan”.

Miércoles:  Jon 3,1-10 / Sal 51 (50) / Lc 11,29-32

“...será una señal para esta generación”.

Jueves:  Est 14,1.3-5.12-14 / Sal 138 (137) / Mt 7,7-12

“Pidan y se les dará...”.

Viernes:  Ez 18,21-28 / Sal 130 (129) / Mt 5,20-26

“...no saldrás de allí hasta que hayas pagado...”.

Sábado: Dt 26,16-19 / Sal 119 (118) / Mt 5,43-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

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