La-semilla-germina-y-crece-

¡Qué difícil es para nosotros superar el complejo de Divina Providencia! Difícil también renunciar a tener el control de todo lo que nos rodea. Para aumentar el catálogo de las dificultades, está la tentación del grandiosismo.

Las parábolas del evangelio de hoy nos invitan gentilmente a tratar de vivir más sanamente con estas dificultades que van a ser casi imposibles de eliminar.

Las dos parábolas están tomadas del mundo de la agricultura. Muchas de las parábolas de Jesús tienen el trabajo de la tierra como marco de referencia. Esto atestigua la cercanía de Jesús al mundo de los trabajadores del campo, asalariados con vida muy precaria y en la mayoría de los casos víctimas de injusticias por parte de los grandes dueños de la tierra.

La primera parábola es la del sembrador que deposita la semilla en la tierra. Al hacerlo, pierde el control de lo que pasa con la semilla. Puede abonar la tierra, puede regar la semilla, pero, en última instancia, esa semilla adquiere ahora una vida independiente. Ningún esfuerzo del sembrador podrá acelerar el proceso de crecimiento que culminará en el germen de una nueva planta.

No hace falta ser agricultor para comprender esta experiencia. Pregunten a los padres de familia, pregunten a los profesores, y, en general, a todas las personas que acompañan los procesos de crecimiento de los que tienen a su cuidado. Se siembra mucho en las vidas de otros. Esas semillas sembradas se escapan de nuestro dominio. Se culpa o se felicita a padres y maestros de los fracasos o los éxitos de los procesos de acompañamiento. Pero, a fin de cuentas, ninguno de estos acompañantes puede predecir el cómo, ni el qué ni el cuándo del crecimiento.

La segunda parábola es la de la semilla de mostaza. Su pequeñez no permite predecir en qué se va a convertir. Desde la humildad de sus orígenes, esa minúscula semilla va a dar un arbusto suficientemente grande para permitirle a los pájaros anidar en él.

En todos los ámbitos de la vida somos vulnerables a la tentación del deslumbramiento de lo grande, de lo significativo (según los criterios de este mundo). Se nos hace muy fácil despreciar lo germinal, lo pequeño, lo cotidiano. Y sin embargo, la mayor parte de nuestra vida se mueve en esos escenarios humildes. Pedimos a Jesús que nos siga explicando Él las parábolas y el sentido profundo de nuestra vida.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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