bautizoWebCon la fiesta del bautismo del Señor, termina el tiempo de Adviento y Navidad y empieza la primera etapa del tiempo ordinario, invitándonos a seguir a Jesús en la vida de cada día. Tras contemplar su nacimiento e infancia, ahora vemos al Jesús adulto, que ha dejado Nazaret. Siente intensamente el llamado del Espíritu y se presenta allí donde Juan Bautista urge al pueblo a la conversión.
Hay ambiente de expectativa. El país está lleno de rumores, de pareceres. ¿Será ahora que se presente el Mesías? Varios personajes habían aparecido y fracasado, pero su fugacidad no había logrado apagar las esperanzas de las masas.
Esas esperanzas también se suscitaban en torno al Bautista. Así, ante un pueblo confuso, Juan aclara las cosas: él no es el esperado; tan solo quien prepara sus caminos. Pronto Juan irá a parar a la cárcel con sus propias preguntas: ¿cómo dirigir sus discípulos al que ha llegado?
Jesús también va definiendo las cosas. Atiende a su propio llamado y va descubriendo la voluntad de su Padre en todas sus dimensiones.
"En un bautismo general", Jesús se hace bautizar. Lucas es el único evangelista en notarlo. Jesús se une a la masa de pecadores. Comparte su deseo de renovación personal y social. No los ve como culpables, sino como quienes sufren a causa del paso del pecado por sus vidas.
En esa atmósfera de identificación con la situación de los pecadores, de espíritu de conversión y de oración —Lucas siempre destaca esos momentos en que Jesús ora— se produce el don del Espíritu Santo sobre Jesús. Entre esas aguas del Jordán, en que los pecadores buscan desligarse del pecado para salir al encuentro del que viene, Jesús se siente Hijo amado y llamado. Y asume su misión desde esa compañía: el amor del Padre que le unge con su Santo Espíritu y le envía, la cercanía a los pecadores, que tienen a su lado, sin saberlo, al que esperan, y la figura del Bautista que cede su espacio al auténtico anuncio de la Buena Nueva.
Jesús acepta su misión de Servidor humilde y misericordioso. Y yo, ¿conozco mi misión? ¿La vivo?

 

BAUTISMO EN EL JORDÁN


Juan bautizaba, en el Jordán sediento,
con agua de abundante penitencia
que sanaba los males de conciencia
y suscitaba el arrepentimiento.

Anunció con pasión y sentimiento
un bautismo de fuego, de clemencia
y de Espíritu Santo -con su ciencia-,
que al hombre llenaría de contento.

Al bautizarse el Hijo Salvador,
se oyó la voz del Padre poderoso
y los cielos se abrieron con fulgor.

El Espíritu Santo se posó
en forma de paloma y, candoroso,
la Palabra encarnada fecundó.

Aparece la gloria del Señor:
misterio trinitario luminoso
que el bautismo con fuego nos prendió.

                      Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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