reyesMagosWebAun en estos tiempos de desencanto de las historias infantiles, la fiesta de los Santos Reyes sigue cautivando la atención de niños y no tan niños. ¿A quién no le gusta recibir regalos? Hasta las familias más pobres hacen malabares para que a sus niños les llegue algún regalito de parte de "los Reyes".

Nos acercamos al relato de los sabios del Oriente antes del reparto de regalos. En el evangelio de Mateo, estos misteriosos personajes representan a todos los pueblos que van a recibir el regalo más grande: el nacimiento del Salvador.

Los personajes del pueblo judío reciben visitas angélicas. María y José son tocados por mensajes de Dios transmitidos por ángeles. Estos sabios del oriente "vieron la estrella". Esa estrella tiene "dueño". Es "su" estrella, la del nacido rey de los judíos. No tenemos más datos. Los "reyes" –más bien sabios o magos- leen este fenómeno natural en clave de revelación y de invitación: "Venimos a adorar a este rey de los judíos".

El viaje de los "reyes" se convierte para nosotros en una parábola provocadora y llena de detalles imitables. Ellos se ponen en camino guiados por la estrella. Su viaje no está exento de inseguridades. La estrella desaparece cuando ellos llegan a Jerusalén.

Humildemente preguntan. Se acercan a quienes, a su entender, podrían conocer más de este evento singular. Preguntar por el "nacido rey de los judíos" en la tierra de Herodes, que todavía es rey, no fue necesariamente una ocurrencia feliz.

Los entendidos, los expertos de la Ley, los escribas: a ellos va dirigida la pregunta de los sabios, que muestran su sabiduría al reconocer que no lo saben todo. Los estudiosos consultan sus escritos. Los sabios viajeros se dejan enseñar y ayudar por parte de un déspota que solo busca eliminar posibles competidores. "Vayan y averigüen y vuelvan donde mí para ir yo también a adorarlo".

Una vez más se ponen en camino, ahora con una pista concreta: camino a Belén donde dicen las Escrituras que debe nacer el Mesías. Reaparece la estrella, que ahora se detiene encima del pesebre donde descansa el Niño.

Nos arrodillamos con ellos frente a Jesús, frente a su madre y san José. Adoramos y ofrecemos lo que hay en el cofre de nuestro corazón.

 

EPIFANÍA

Llegaron a Belén Magos de Oriente
para adorar al Rey de los Judíos
nacido en un pesebre, entre los fríos
presagios de un Herodes maldiciente.

Siguieron a la Estrella reluciente,
sin hacer ningún caso a los impíos
que buscan en el mundo señoríos
y ocultan la Verdad, luz refulgente.

Se llenaron de Paz y de Alegría
cuando vieron al Niño con María,
y ofrecieron a Dios rico tesoro.

Le adoraron con mirra, incienso y oro
por ser Hombre y Señor, a quien adoro,
por ser Rey que nos da su Epifanía.

                    Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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