jesusTemploWebCon la adolescencia se presentan tensiones y conflictos entre padres e hijos. Las experiencias propias de los padres a esa edad no siempre sirven de mucho. Cada generación trae su propia problemática y los padres deben escucharla de boca de sus hijos y discernirla para dar con respuestas convincentes.

Que también se pasara por tensiones en la familia de Nazaret no ha de extrañar. Jesús asume la condición humana con todas las consecuencias. Para madurar, el Hijo de Dios hecho hombre debió pasar por la adolescencia.

La escena de Jesús en el templo es puesta por Lucas en medio de dos resúmenes (lea Lc 2,40 y Lc 2,52) que destacan el crecimiento físico y espiritual de Jesús. La adolescencia se caracteriza por una mirada diferente sobre el entorno. Jesús crece: nuevos intereses y preguntas toman fuerza y reclaman toda su persona.

Los padres de Jesús solían subir a Jerusalén cada año por Pascua. Lo vivían devotamente en el templo, donde se sentía con especial intensidad la presencia de Dios. Al terminar los ritos pascuales e iniciar los sacerdotes su descanso, los peregrinos se despedían con esperanza de reencontrarse y emprendían el camino a casa.

Todos tienen razones para marcharse, mas Jesús aún no termina. Descubre su camino en diálogo con su Padre, pero ahora se interesa por incorporar el saber y las vivencias ajenas. Lleno de preguntas, escucha a los doctores y sopesa sus respuestas. Pero también les habla desde su propia experiencia de Hijo.

Con la mente llena de opiniones y vivencias ajenas, repasará todo delante de su Padre, viendo qué encaja y qué disuena, qué saca la verdad a flote y qué la encubre o distorsiona. Le tocaba permanecer en la Casa de su Padre y ocuparse de sus cosas. ¿Cómo explicar, con apenas 12 años, a María y a José, lo que va sintiendo como vocación?

Hablar con los hijos e hijas, conversar con ellos, preguntarles, escucharles, responderles, es parte del proceso para que den con su propia vocación. No es lo mismo estar bajo un mismo techo que conversar y comunicarse. La comunicación y el cariño son las bases del hogar. Dios envió su Palabra a poner su casa entre nosotros. ¿Por qué sacamos la palabra de casa con recriminaciones y silencios?

 

UN SOLO CORAZÓN

Los padres de Jesús con Él subieron
hasta Jerusalén para la fiesta
de Pascua celebrar, y la propuesta
del Hijo adolescente así cumplieron...
Terminados los ritos, se volvieron
a Nazaret en caravana presta,
mas Jesús, escondido, manifiesta
su gloria a los doctores que la vieron...
Lo buscaron sus padres con premura,
y apareció en el Templo, al tercer día,
donde enseñaba con sabiduría...
La madre le pregunta, con ternura,
el porqué de su ausencia, y le confía
su mente traspasada de amargura...
El corazón materno de María
todo lo meditaba y recogía...
Jesús iba creciendo en estatura...

                     Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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