PrepararCaminoWebJuan Bautista es uno de los principales protagonistas del tiempo de Adviento. Encarna en su palabra y en su actuar las actitudes que nos preparan al nacimiento del Salvador.

La humildad: no es él el Mesías esperado. "No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz" (Juan 1, 8).

La llamada a la espera activa: preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. No nos toca a nosotros hacer el trabajo del Mesías. Nos toca disponernos y disponer nuestro entorno para recibirlo.

El discernimiento del "desde dónde" del anuncio del Mesías. Quisiera detenerme sobre todo en esta última actitud. Juan grita "en el desierto". Su voz nos llega a nosotros desde ese lugar que es a la vez "soledad poblada de aullidos" y lugar luminoso de revelación de Dios a su pueblo.

El desierto fue escuela de formación para el pueblo que sale de Egipto. Salen de la esclavitud, pero la esclavitud no ha salido completamente de su interior. Siguen esclavizados a la dependencia de quien los oprimió. Añoran en el desierto "las cebollas y los ajos de Egipto". En el largo viaje por el desierto, Dios va acompañando a su pueblo, pueblo de "dura cerviz", con paciencia y ternura sin límites. Ternura que no está exenta de firmeza y de confrontación frontal con su rebeldía y su idolatría.

El desierto será el lugar al que el Espíritu llevará a Jesús para discernir su misión. En el desierto será tentado por el diablo, pero es el Espíritu el dueño del desierto.

Cuando la primitiva Iglesia deja de ser perseguida y goza del apoyo oficial del Imperio Romano, cuando se empaña la claridad de su mirada ante el espejismo del triunfo y la seguridad, muchos cristianos salen al desierto en busca de mayor fidelidad a Jesús.
La voz de Juan resuena en el desierto. Nos llega libre de trabas y distracciones. Viene avalada por el testimonio de austeridad del Bautista. Sacude nuestras seguridades y comodidades.

El desierto es también para nosotros lugar privilegiado para nuestra preparación del Adviento. Necesitamos fabricar nuestros desiertos. En medio del ruido ambiental, el externo y el interno, tenemos que encontrar nuestros espacios de desierto, donde la voz de Dios, a través de Juan y de los profetas de nuestro tiempo, pueda resonar con claridad.

 

Juan Bautista

Corría el año quince de Tiberio,
era gobernador Poncio Pilato,
reinaba en Galilea el insensato
Herodes, tolerado en el imperio.

Y Caifás ejercía el ministerio
de sumo sacerdote en concordato...
Entonces, vino Juan con su relato
de profeta y humilde magisterio.

Juan Bautista, el asceta precursor,
del desierto la voz que grita y clama:
¡Preparad el camino del Señor!

Testigo de la Luz y de la Gracia:
¡Tu nombre la Justicia nos proclama,
y la Verdad enseña con audacia!

                        Hno. Jesús Bayo,fms
 

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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