Juan-1027-30

Los tres domingos anteriores nos presentaron a Jesús resucitado entre sus discípulos. A partir de hoy, contemplamos escenas de su ministerio antes de padecer. Este cuarto domingo de Pascua tiene un título especial que el evangelio de Juan atribuye al Maestro y que encontramos 6 veces en el capítulo 10.

Jesús, que frecuentemente habla del Reino con referencias agrícolas, emplea aquí una imagen del mundo pastoril:
el pastor acompañado de sus ovejas. Su misión es servirles, llevándolas al buen pasto y a la fuente de agua limpia. Pero no son figuras de un cuadro apacible. Pastor y rebaño viven en un escenario amenazado. El lobo que mata y diezma al rebaño y el ladrón que trepa la cerca para apropiarse de lo ajeno son lo opuesto al pastor responsable: vienen a adueñarse, no solo del sostén económico del pastor y su familia, sino de vidas queridas y familiares. Su misión es también defenderlas, interponiéndose entre el que amenaza y el rebaño
que es parte de su vida. Esta responsabilidad amorosa y arriesgada significó para Jesús defender a los suyos hasta la cruz, hasta su propia muerte.

La fgura del buen pastor se ha empleado en la Iglesia para hablar de aquellos que 
sirven al pueblo de Dios desde los ministerios ordenados: obispo, sacerdote y diácono. Pablo VI dispuso en 1963 hacer de esta fiesta una Jornada de oración por las vocaciones al ministerio y a la vida consagrada.

La imagen del pastor auténtico puede aplicarse también a quienes sirven a la sociedad en puestos complejos, difíciles, como los del servicio político. Gobernante responsable es quien garantiza a su pueblo una vida digna a través de un régimen de libertad, respeto a los derechos y justicia.

Pero los recursos manejados desde el poder facilitan al lobo vestirse de pastor, y al ladrón, de servidor público y responsable. La realidad, sin embargo, termina tumbando caretas y arrancando disfraces. Por lo general, la ciudadanía es asaltada por quienes deberían cuidarla. La sociedad, patrimonio público por excelencia, termina convirtiéndose en capital privatizado,
derrochado por sujetos ambiciosos y sicópatas, apegados a un poder inmisericorde.

Se requiere orar mucho por todas las vocaciones, especialmente por aquellas cuya misión afecta las vidas de muchas personas. Con un sentido de vocación pueden ser una bendición para todos, pero sin él se vuelven una maldición para la mayoría.

Fuentes de agua viva
  (Ap 7, 9.14-17)
La inmensa muchedumbre
que está de pie ante el trono y el Cordero,
en luminosa cumbre,
viene del mundo entero
para dar homenaje verdadero.
Vestidos de esplendor,
con rostro alegre y palmas en sus manos,
cantan al Creador,
y uno de los Ancianos
revela quiénes son los ciudadanos,

“Estos son los que vienen
de pasar por la gran tribulación”;
en sus cuerpos mantienen
señales de elección,
marcados con la sangre de pasión.
Ya no tendrán más penas
porque el Santo Cordero Redentor
les nutrirá en sus venas,
y será su pastor,
y abrevará en sus fuentes de frescor.

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de junio: XIII del Tiempo Ordinario

 

Lc 9,51-62

“Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén (...) Te seguiré adonde vayas”.

Lunes:   Am 2,6-10.13-16 / Sal 50 (49) / Mt 8,18-22

“Sígueme”

Martes:  Am 3,1-8; 4,11-12 / Sal 5 / Mt 8,23-27

“¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”

Miércoles: Hch 12,1-11 / Sal 34 (33) / 2Ti 4,6-8.17-18 / Mt 16,13-19

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos”.

Jueves:   Am 7,10-17 / Sal 19 (18) / Mt 9,1-8

“...la gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad ”

Viernes:  Am 8,4-6.9-12 / Sal 119 (118) / Mt 9,9-13

“No tienen necesidad de médico los sanos... ”

Sábado:  Am 9,11-15 / Sal 85 (84) / Mt 9,14-17

“¿Es que pueden estar tristes los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?”

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