Marcos-8-27-35

Domingos atrás, el evangelio refería una crisis entre los seguidores de Jesús. Un buen número  lo abandonó entonces. Tiempo después, camino de Jerusalén, decide replantear sus opciones a  los apóstoles. Estos no le ven a otro la pinta de Mesías; por eso, llamados a profundizar en la  identidad y opciones del Maestro, Pedro responde: “Tú eres el Mesías”. El apóstol espera la  felicitación. En cambio, Jesús les prohíbe tratar de eso y les adelanta las reacciones hacia su  persona: rechazo, condena, ejecución y resurrección. Escandalizado, Pedro lo llama aparte para asesorarlo. Nadie consigue seguidores con ese “facebook”.

La reacción de Jesús es reveladora: “Coge para atrás”. Es lo dicho al tentador en el desierto  cuando le planteó arrodillarse y adorarlo para triunfar. Atrás es también el puesto del discípulo  que sigue al Maestro para aprender, es recapacitar y desandar el camino.

La opción de Jesús no varía. Seguirá adelante aun cuando deba padecer. Su misión implica anunciar el Reino, no solo a los pobres de Galilea, sino  también a las autoridades de Jerusalén, lo escuchen o no. Y, de ser rechazado, no agredirá, ni siquiera en legítima defensa. Es la única manera de ser  consecuente con lo anunciado: el amor del Padre que ama a sus hijos e hijas, tanto cuando lo buscan como cuando se vuelven contra Él.

¿Habrá forma de ganar la pelea por el Reino perdiéndola ante el mundo? Para las cuentas de Jesús, desde otra lógica y profundidad, lo que hacia  afuera luce pérdida, hacia adentro y a futuro es ganancia definitiva. El perdón del Padre no solo es para los buenos, sino también para quienes se adentran en el sendero del mal.

Para el mundo, Jesús va camino de perder, destinado al fracaso de los débiles, que no saben usar el poder o no se atreven a hacerlo. Para los  apóstoles, la opción del Maestro les hará perder el favor popular y privarse del botín del caudillo. Ante su Padre y su conciencia, Jesús sabe que el  Reino no crece por imposición. Si no hay forma de llevar a todos fraternal y juiciosamente al Padre, aún puede alcanzar el bien de todos por la vía del  siervo de Dios -vía dolorosa-, asumiendo la totalidad de las pérdidas. Son las matemáticas del Padre, quien tendrá la última palabra. Jesús responderá por la suya, la penúltima. Si tuviera que darla desde la cruz, está dispuesto. ¿Y nosotros, sus discípulos?


LA FE CON BUENAS OBRAS
    (Sant 2, 14-18)

Muestras fe en tus acciones,
porque la fe, sin obras, está muerta;
solo existen razones
y la verdad es cierta
cuando se tiene caridad despierta.
La fe puede salvar
si hay en el alma amor y compasión,
pero es vano el altar
donde inmolas tu don
si no va acompañado del perdón.

Tú dices “Dios te ampare”
al que ves desnutrido y sin aliento…
¿Deseas que compare
tu fe con alimento
que necesita el pobre y el hambriento?
No vale lo que dices
cuando actúas de forma incoherente;
solo te contradices
y ves cómo la gente
reniega de tu fe por mal creyente.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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