Marcos-435-40

Jesús pide a sus discípulos ir a la otra orilla del lago: “Dejando a la multitud, se lo llevaron en barca como  estaba”. Fue una decisión repentina para alejarse por un tiempo de la gente. No habían hecho preparativos. Jesús estaba tan agotado que se durmió en la barca nada más empezar el viaje.

Pronto se levantó un viento impetuoso, se agitó el mar, y amenazó la barca con hundirse. Los discípulos  increpan a Jesús: ¿No te importa que nos hundamos? Jesús se levanta y manda al viento. Todo se calma. El  mar es una criatura, sometida al Creador, y Jesús puede darle órdenes. Su palabra es creadora de vida como la  de Dios al comienzo de la creación.

Los discípulos tienen fe; por eso despiertan a Jesús, aterrados por el miedo, para que haga algo. Pero Jesús les dice que son cobardes porque aún no tienen una fe  madura. Tienen poca fe, porque han dejado que el miedo los llene de terror, los desespere. Ante el mar en calma, los discípulos se preguntan quién es Jesús. Su  admiración es el espacio para seguir profundizando en el misterio de esa vida que se les va revelando poco a poco.

Se ha visto en esta imagen de la barca, que lleva la comunidad con Jesús, una imagen de la Iglesia. Con frecuencia se han levantado contra ella todo tipo de tempestades, de persecuciones. Los cristianos han sido martirizados para diversión y manipulación de los pueblos en los circos del mundo con una crueldad extrema. En otras ocasiones, los seguidores de Jesús han sido torturados sin testigos, o han sido encerrados en centros de aislamiento, perdidos para las cuentas humanas. El Señor siempre ha estado en la barca con sus discípulos.

También la Iglesia cubana ha navegado en medio de las tormentas. Disminuidos sus agentes pastorales y sus instituciones, se sintió, de repente, despojada, reducida   pequeños grupos de personas mayores que padecieron un acoso constante, visible o escondido. Sin embargo, ha aprendido a navegar en medio de olas fuertes y a  no dejarse paralizar, porque el Señor viaja en nuestra misma barca. Desde la súplica a Jesús, guardando su palabra en el silencio, compartiéndola en los pequeños espacios o celebrándola en la comunidad con cantos festivos, guardamos la esperanza y abrimos, en el mar, con la creatividad despierta, los nuevos  caminos del Espíritu.

 EL AMOR DE CRISTO NOS APREMIA
             (2 Cor 5, 14-17)
Nos apremia el amor
de Cristo, que murió por darnos vida
con gesto redentor
en una cruz florida
con la sangre que brota de su herida.
Jesús murió por todos
y sembró en esta tierra su enseñanza,
sin otros acomodos
que darnos la esperanza
de alcanzar nueva Patria sin tardanza.

Lo antiguo ya ha pasado
y ahora somos nuevas criaturas,
lo nuevo ha comenzado
con limpias vestiduras
y libre para siempre de ataduras.
En esta novedad
vivimos los cristianos, sin más ciencia
que amar la libertad
con nítida conciencia
de ser hijos de Dios en su presencia.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.