Jn-201-9


La primera interpretación de la resurrección de Jesús la dio María Magdalena en su comunicación con los discípulos. “Se han llevado al Señor, no sabemos dónde lo han puesto”.

Aunque esta primera lectura del misterio está equivocada, presta un gran servicio a la credibilidad de lo sucedido. Ni María Magdalena ni los discípulos están pensando en la resurrección. No habían entendido el  anuncio de Jesús sobre su muerte y su resurrección. Están todavía en estado de “shock”, sumidos en la tristeza y la falta de horizonte para sus vidas. El proyecto de Jesús parece haber muerto con Él. Ante el anuncio de la tumba vacía, no saltan de una vez a la fe en la resurrección.

El capítulo 20 del evangelio de San Juan nos presenta el itinerario del camino de la comunidad de Jesús hacia la fe. Ese camino está hecho de señales y testimonios. Vale la pena volver en el día de hoy a su lectura.

Los demás evangelistas nos hablan de varias mujeres que fueron de mañana al sepulcro para embalsamar el cuerpo de Jesús. El evangelio de Juan solamente menciona a María Magdalena.

En el camino de María Magdalena hacia la fe hay una primera señal que viene de dentro. Ella va al sepulcro movida por un profundo amor. La siguiente señal es externa: la piedra que cubría la entrada del sepulcro está movida; muestra de que la tumba ha sido profanada. María no entra, sino que corre de vuelta a donde  están los discípulos, encerrados por miedo.

El mensaje de María es la primera señal y el primer testimonio que reciben los discípulos.Se ponen en camino Pedro y Juan. Ellos van a recibir la misma señal que vio María unida a su propia inspección del sepulcro, con los lienzos tirados en el suelo. Dice el evangelio que Juan vio y creyó. Pedro, aunque vio las mismas señales, todavía no cree.

Los demás discípulos reciben como señal el testimonio de Pedro y Juan, pero van a necesitar más: la aparición de Jesús mostrándoles las huellas de los clavos y la lanza.

Cada persona en esta narración sigue un camino distinto para llegar a la fe. Ese es también el camino que nosotros vamos siguiendo. Nuestra fe descansa sobre las señales y testimonios que Dios nos ha ido dando.


BUSCAR LOS BIENES DE ARRIBA
             (Col 3,1-4)
Con Jesús resucitado
tendremos bienes del cielo
sin renunciar en el suelo
a vivir junto a su lado.
Pues se encuentra en su costado
el manantial de la vida:
agua y sangre de su herida
para llegar a buen puerto,
porque si en Cristo hemos muerto,
ganaremos la partida…

Muerto en la Cruz por amor,
resurgirá victorioso
del sepulcro tenebroso
que nos infunde pavor.
Cristo-Jesús, el Señor,
tiene la mirada viva:
en su entraña compasiva
se vuelve Dios accesible;
oculta el rostro terrible
y la mano vengativa.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.