Marcos-114-20

Una vez bautizado, Jesús permanece en los alrededores del sitio en que Juan bautiza. Sus primeros encuentros con discípulos del Precursor los escuchamos el domingo pasado contados por Juan Evangelista, quien con su hermano Santiago había pertenecido al círculo de seguidores del Bautista.

Hoy tenemos otro texto vocacional, esta vez de Marcos, evangelio que seguiremos leyendo cada domingo. La escena se sitúa ahora en Galilea, la provincia norteña, a donde Jesús se dirigió apenas apresaron al Bautista. Por propia iniciativa, recorre la región anunciando la cercanía del Reino de Dios e invitando a convertirse y creer en la Buena Noticia.

Comienza a trabajar los caminos galileos, interesado en hacerse presente allí donde hacen vida los destinatarios de esa noticia. Al principio va solo, pero pronto reconoce caras ya vistas, posibles acompañantes: Andrés y su hermano Simón; Juan y Santiago, su hermano. De haber sido empresario, seguramente no habría reclutado a dos pares de hermanos, fáciles para hacerse compinches y procurarse privilegios, como sucedería más tarde, cuando la madre de los Zebedeo pediría los mejores cargos del Reino para sus hijos. Pero Jesús, maestro, evangelizador, y no comerciante ni empresario, más que la ambición
vio en ellos rasgos valiosos para los trajines apostólicos, que probablemente remontaban a sus familias.

La invitación a seguirlo es apremiante y radical: dejar lo que tenían -familia, hogar, conocidos, ofcio, útiles de trabajo -para salir a anunciar un reino que ellos interpretan y anticipan desde las categorías y expectativas que comparten con la gente sencilla y trabajadora de su pueblo. Las preguntas por lo que “tocará” a cada uno en la aventura con quien parece ser el Mesías se mezclan en ellos con la visión radical y generosa que el Bautista les había sembrado. Son hombres de pueblo, parte de esos “pobres de la tierra”, crecidos en tierras apartadas y diferentes de la Jerusalén acomodada y conformista, guajiros galileos llenos de esperanzas imprecisas, pero ávidos de un futuro diferente.

Jesús los asume así, como son, sin empujarlos a crecer ni a pensar como Él a la vuelta de la esquina. Los apóstoles -y las discípulas, que también las tendrá- se forjarán a su lado, asumiendo arduamente su modo de proceder y, llegada su partida, los confará al Espíritu Santo para que maduren en la misión, entre logros y reveses, alegrías y cruces, acogidas y persecuciones. Comienza el discipulado cristiano, un camino de vida que ya tiene 20 siglos.

EL TIEMPO ES APREMIANTE
     (1 Cor 7, 29-31)
El tiempo es apremiante
y no tenemos muchas soluciones
para andar adelante
con tantas corrupciones
que solo nos producen turbaciones.
Vivimos un momento
de crisis en el mundo y la familia,
y corre un recio viento
en la oscura vigilia
de esta noche, mas nadie nos auxilia.

Miramos a lo Alto
mientras pasamos el angosto estero,
sin sufrir sobresalto
al ver que este sendero
del humano vivir es pasajero.
Este mundo termina
con su fugaz afán menesteroso,
la muerte nos confna
a un lugar venturoso
para alcanzar su Rayo luminoso.

Ora con la Palabra

 

Domingo 28 de febrero: II de Cuaresma

 

Mc 9,2-10

“...Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo”.

Lunes:   Dn 9,4b-10 / Sal 79 (78) / Lc 6,36-38

“No juzguen y no serán juzgados…”.

Martes:   Is 1,10.16-20 / Sal 50 (49) / Mt 23,1-12

“...el que se rebaja, será puesto en alto”.

Miércoles:  Jr 18,18-20 / Sal 31 (30) / Mt 20,17-28

“...lo condenarán a muerte”.

Jueves:  Jr 17,5-10 / Sal 1 / Lc 16,19-31

“...no se convencerán”.

Viernes:  Gn 37,3-4.12-13.17-28 / Sal 105 (104) / Mt 21,33-43.45-46

“...tuvieron miedo del pueblo…”.

Sábado:  Mq 7,14-15.18-20 / Sal 103 (102) / Lc 15,1-3.11-32

“...estaba perdido y ha sido encontrado”.

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

                      PARA MARZO DE 2021

  El Papa nos pide orar por: El Sacramento de la Reconciliación

Recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación

con renovada profundidad, para saborear la infnita misericordia de Dios.

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