Mt-2-1-12


La tradición popular cristiana identifica la fiesta de la Epifanía con la visita de los Reyes Magos del Oriente. En muchos países, los niños reciben regalos que les traen los Reyes (si se portaron bien durante el año -poderosa motivación: “pórtense bien para que los Reyes les dejen…”).

Sin perder el encanto de la visita de los Reyes trayendo regalos, podemos acercarnos con más profundidad al misterio central de esta festa de la Epifanía.

La palabra “epifanía” signifca ´manifestación´. Dios se manifesta como salvador trascendiendo las fronteras del pueblo escogido. Estos magos del Oriente simbolizan a todos los pueblos que no tienen nada que ver con el pueblo de Israel, el pueblo de las promesas divinas, el pueblo de la Alianza.

Acostumbrados ya a considerar la Iglesia como “católica”, es decir, universal, se nos hace difícil comprender el escándalo que supuso para el pueblo judío esta sorprendente revelación de Dios. La salvación es para todo el mundo. El Reino de Dios se abre a toda la humanidad.

No sabemos casi nada de estos misteriosos personajes de la Epifanía. La tradición cristiana los identificó como “reyes”. El Evangelio habla de “magos”. La referencia a la estrella que vieron surgir en su tierra y que los fue guiando hasta Belén nos hace pensar en estudiosos de los astros y las estrellas (astrónomos).

La estrella que guía a los magos es símbolo de todas las realidades que también a nosotros, generalmente no judíos, nos han llevado donde Jesús. Estrellas fueron nuestros padres, abuelos, catequistas, maestros, amigos, sacerdotes, religiosas y religiosos, etc.

Dios se ha valido de muchas mediaciones para mostrarse en el rostro de Jesús, para regalarnos nuestras “epifanías”.

La fiesta de hoy es una invitación a estar atentos a las estrellas que aparecen en nuestro firmamento. Sin perder nuestro espíritu infantil, estar también agradecidos por los regalos que nos hacen todas las personas que nos quieren (incluso cuando no nos hemos portado del todo bien).

En estos tiempos que vivimos, marcados tantas veces por la exclusión de los “diferentes” (por raza, religión, nacionalidad, género, orientación sexual, discapacidad), es también una invitación a la apertura y la acogida de aquellas personas a las que Dios se ha manifestado de manera distinta a la nuestra.

Que nuestras estrellas nos sigan guiando hasta encontrarnos con el Señor, “nuevamente nacido para nosotros”, en la expresión de San Ignacio.

Estrellanavideña
DIOS APARECE A LOS PAGANOS
             
(Ef 3, 2-6)
Dios reparte su gracia
y distribuye numerosos dones
con los cuales nos sacia,
repartiendo a montones
su amor en pueblos, villas y naciones.
Él nos sienta a su mesa
sin discriminación por la cultura,
y cumple la promesa
predicha en la Escritura
de presentar al mundo su figura.

Ha sido revelado
su misterio de amor a los paganos,
y se ha manifestado,
sin secretos arcanos,
en un Niño con rasgos bien humanos.
Hemos visto su estrella
y al Rey de reyes vamos a adorar,
pues con su Madre bella
podremos contemplar
la gloria del Edén en ese hogar.

Ora con la Palabra

 

Domingo 17 de enero: II del Tiempo Ordinario

 

Jn 1,35-42

“...vieron donde vivía, y pasaron con Él el resto del día…”.

Lunes:   Hb 5,1-10 / Sal 110 (109) / Mc 2,18-22

“...hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos”.

Martes:   Hb 6,10-20 / Sal 111 (110) / Mc 2,23-28

“...tiene autoridad también sobre el sábado”.

Miércoles:  Hb 7,1-3.15-17 / Sal 110 (109) / Mc 3,1-6

“...su mano quedó sana”.

Jueves:  Hb 7,25 al 8,6 / Sal 40 (39) / Mc 3,7-12

“iTú eres el Hijo de Dios!”.

Viernes:  Hb 8,6-13 / Sal 85 (84) / Mc 3,13-19

“...eligió entre ellos a doce, para que lo acompañaran...”.

Sábado:  Hb 9,2-3.11-14 / Sal 47 (46) / Mc 3,20-21

“...decían que se había vuelto loco”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.