Mt-25-1-13

El evangelio de hoy, a tan solo dos semanas del fin del año litúrgico, tiene como marco una parábola pronunciada por Jesús hacia los últimos días de su vida. La parábola de las muchachas responsables y las descuidadas, junto con otras dos -la de los talentos y la del juicio final-, que Mateo reúne en el capítulo 25 y que escucharemos en los dos domingos siguientes, conforman el llamado discurso escatológico, un conjunto de reflexiones dirigidas a advertir a discípulos y oyentes sobre las cosas últimas a las que conviene prepararse, adelantarse. Jesús presiente que su misión se acerca al final y se ocupa, no solo de mantenerse enfocado, sino de alentar y aconsejar a quienes le siguen para saber vivir la propia historia a la manera del Maestro.

Se trata de un mensaje claramente dirigido a la Iglesia, a los bautizados. La imagen del esposo recién casado -tomada del ritual matrimonial judío de entonces- a quien hay que acompañar en medio de la noche hasta la casa del banquete nupcial, habla de una boda segura, pero con un detalle imprevisible: el esposo no ha dicho la hora en que llegará. Por tanto, las muchachas del cortejo tienen que estar preparadas, despiertas y  aprovisionadas para iluminar el camino del esposo y su sequito.

Es Cristo Resucitado que viene a recoger a su Iglesia, trajinada por una historia de afanes, de servicio abnegado y fraternal y de oración esperanzada, y a conducirla de  su brazo al banquete del Reino, la fiesta de los resucitados, que siguen al Cordero. No se le puede fallar; ni dormirnos, ni retrasarnos, ni coger la cosa a la ligera.Porque no es con otros: ¡es con nosotros que el Señor se ha comprometido en alianza eterna! Se acerca el final de la noche de la historia y la Iglesia se apresta a poner pie defnitivo en la tierra frme del Reino, por la que venía transitando desde siempre, a pesar de las defciencias, pero que ahora llega a su consistencia propia, cuando  veremos como somos vistos.

Quien llega tarde a una fiesta de la que debía ser protagonista, no merece participar ni puede alegrarse porque esa festa, en el fondo, no es suya. En cambio, al que está ahí cuando llega el esposo, no habrá que contarle porque lo vivirá plena e intensamente. ¡Será la fiesta de todas las fiestas!


SABIDURÍA DIVINA
  (Sab 6, 12-16)
Sabiduría radiante,
encendida, inmarcesible,
solo tú eres accesible
a quien se muestra tu amante.
Eres guía y vas delante
para marcar el sendero;
eres luz en candelero
que iluminas al prudente:
eres calor de la gente,
salario del jornalero.

Sabiduría divina,
dame el amor y la ciencia
de meditar con prudencia
en tu belleza genuina.
Es tu hermosura más fna
que los claveles y rosas,
blancura de mariposas
das a quienes te merecen,
y así tu dones florecen
cuando en las almas reposas.

Ora con la Palabra

 

Domingo 22 noviembre:Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

 

Mt 25,31-46

“Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros”.

Lunes:   Ap 14,1-3.4-5 / Sal 24 (23) / Lc 21,1-4

“Vio a una viuda pobre que echaba dos moneditas”.

Martes:   Ap 14,14-19 / Sal 96 (95) / Lc 21, 5-11

“No quedará piedra sobre piedra”.

Miércoles:  Ap 15,1-4 / Sal 98 (97) / Lc 21, 12-19

“Todos los odiarán por causa mía”.

Jueves:  Ap 18,1-2. 21-23; 19,1-3.9a / Sal 100 (99) / Lc 21,20-28

“Jerusalén será pisoteada por los gentiles”.

Viernes:   Ap 20,1-4. 11-21,2 / Sal 84 (83) / Lc 21,29-33

“Sepan que está cerca el Reino de Dios”.

Sábado:   Ap 22, 1-7/ Sal 95 (94)/ Lc 21,34-36

“Estén siempre despiertos”.

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