Mt-21-18-32

 

El evangelio de hoy nos presenta una de tres parábolas que, según Mateo, Jesús pronunció después de su entrada en Jerusalén. Se trata de pequeños relatos que denuncian cómo la dirigencia sacerdotal y los doctores ligados al templo de Jerusalén se compusieron para poner el sistema religioso judío al servicio de sus intereses, pervirtiendo la misión que Dios les había encomendado de servir a la fe del pueblo elegido.

A lo largo de la Biblia resurge un conflicto latente entre los intereses de los grupos sacerdotales -saduceos- al servicio del culto en el templo de Jerusalén, y la misión de los profetas al servicio de la Palabra de Dios y de la fidelidad a esta. Ese conflicto llega hasta los tiempos de Jesús cuando adquiere una virulencia extrema que irá en escalada hasta alcanzar su desenlace en la cruz del Señor con el triunfo aparente del culto sobre la obediencia de corazón.

Ante la cerrazón de los sacerdotes, Jesús formula estas parábolas en que se plantea la decisión de Dios de abrir las puertas de su Reino a sectores tenidos por contrarios a su voluntad –como los colectores de impuestos y las prostitutas- que terminan revelándose
como los verdaderamente capaces de convertirse. Años después, al experimentar el rechazo en su labor misionera por parte de la sinagoga judía, San Pablo interpretará que la decisión de Dios es abrir la Iglesia naciente a los pueblos extranjeros, los llamados “paganos”. Culmina así un proceso histórico en que el pueblo elegido, Israel, deja de ser el instrumento para que la fe en el Dios de Israel se ofreciera al resto de la humanidad. La Iglesia asume entonces la responsabilidad de salir a invitar a los pueblos paganos al banquete del Reino. Queda claro que los verdaderos hijos de Dios son los que hacen su voluntad y no los que dicen que la harán, pero optan por no hacerla.

A lo largo de la historia de la Iglesia, el conflicto entre quien dice servir a Dios en base al poder que le conferen el culto y la tradición y el que afrma que la obediencia a la Palabra de la verdad está por encima de todo periódicamente aflora. A veces se impone el poder sobre la verdad. Pero, con el paso del tiempo la verdad logra establecer su valor en las conciencias y el poder tiene que inclinarse, a destiempo y a disgusto, ante la auténtica escucha a la voluntad de Dios.

SALVAR LA VIDA
  (Ez 18, 25-28)
Si el malvado se convierte
de la maldad cometida,
salvará ileso la vida
y escapará de la muerte.
Porque el perdón es más fuerte
que el pecado y el error,
hay que marchar sin temor
y practicar el derecho,
sacar de males provecho
para vivir con amor.

Si el malvado se convierte
de la maldad cometida,
salvará ileso la vida
y escapará de la muerte.
Porque el perdón es más fuerte
que el pecado y el error,
hay que marchar sin temor
y practicar el derecho,
sacar de males provecho
para vivir con amor.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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