Mt-20-1-16

 

A Jesús le impactó ver cada día en la plaza de los pueblos de Galilea a los campesinos sin tierra propia, porque la habían perdido por la presión de los impuestos y los préstamos imposibles de pagar. Esperaban con incertidumbre a ver si alguien los contrataba para trabajar en tierras ajenas. Su trabajo era esperar tediosamente.

A partir de esta realidad, construye Jesús su parábola. En su tiempo, muchos cumplían las leyes minuciosamente y pensaban que así Dios estaba obligado a darles lo que ellos merecían. Esa imagen de Dios es falsa. Jesús compara a Dios con un propietario generoso. Hasta ya caída la tarde encuentra obreros sin trabajo que, después de soportar el hastío de un día esperando, van a regresar con las manos vacías a su casa familiar. Al final de la jornada les da a todos por igual: lo que necesitan. Esa bondad tan poco lógica, desconcierta a los contratados más temprano.

Dios nos da todo gratis, es un don, no un contrato. Nos da la vida y nos invita a trabajar colaborando con Él en la tarea de construir el Reino que ya está creciendo en medio de no
sotros, una vida plenamente humana. Somos creados para crear con Dios la vida nueva que Él nos regala para todos, sin exclusión alguna, con una pasión que incorpore toda nuestra persona, lo mejor de nosotros mismos, y así nos convierta en felices creadores con un corazón lleno de sentido y de alegría. Al crear la novedad de Dios, toda nuestra persona, el corazón, la imaginación, los pies y las manos, todo nuestro cuerpo y nuestra mente, van transformándose en realidades nuevas, nos vamos convirtiendo en imágenes de Dios creador. Toda la persona se llena de sentido y de alegría, aunque sintamos el dolor del esfuerzo.

Los primeros llamados, en vez de disfrutar del don de tener trabajo y de llevar a su casa el dinero esperado por toda la familia, se amargan, se lamentan y se quejan al compararse con los últimos que recibieron lo mismo que ellos. En vez de reconocer qué buen corazón tiene el dueño de la tierra, se carcomen en la queja. Nuestra alegría es que hoy muchos descubren a Dios, en el mediodía de su vida o al fnal de sus días. Dios sigue pasando hoy por la plaza y va invitando a todos.

LOS PLANES DEL SEÑOR
   (Is 55, 6-9)
Cuando abandone el malvado
sus tortuosos caminos
y proyectos asesinos,
el Señor habrá triunfado.
Si quedase abandonado
el sendero criminal,
venceríamos al Mal
para cumplir con los planes
que conducen sin afanes
a la Patria celestial
.

Hoy buscamos al Señor
porque es santo, bondadoso,
justo, misericordioso,
y a todos da su favor.
Lo invocamos con amor
para obtener su piedad…
Quien ejerza caridad
obtendrá clara victoria,
y alcanzará eterna gloria
con frutos de santidad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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