Mt-1324-43Dios siembra en las personas y en las instituciones el trigo, todo lo bueno que necesitamos para vivir. El trigo termina su camino cuando lo transformamos en un pan que se comparte en la mesa familiar y social. No es para ser devorado solo, excluyendo a los más débiles, quienes tienen menos posibilidades de acceso a los bienes necesarios creados para alimentar la vida de todos.

El enemigo es el que promueve conductas de acaparamiento de los bienes de la tierra, y siembra en nuestro corazón, en la cultura que respiramos y en la organización de la sociedad, mecanismos de discriminación. Llegamos a creernos que somos más que los demás y que tenemos derecho a consumir lo nuestro y lo de los otros. Si este orgullo domina nuestra vida, se rompen las relaciones y la vida compartida.

La noche, mientras dormimos y no somos conscientes, es el momento en que los que dominan siembran sus propios intereses en nosotros, y nos llevan a vivir, a gastar nuestro talento y nuestros recursos en benefcio de ellos, de los valores que promueven para inflar su propia imagen y aumentar su poder. En otra  parábola nos dice Jesús que el enemigo llega escondido en la tiniebla de la noche para no ser reconocido como ladrón; nos asalta y se lleva lo mejor de nosotros mismos, lo más valioso que somos y tenemos.

¿Qué hacer frente a la plaga de cizaña? Es imposible arrancar de nuestra interioridad y de nuestras comunidades esos sueños sembrados por el enemigo, porque ya se han adentrado tanto en nosotros que se han convertido en parte de nuestra persona. Lo que podemos hacer es discernir el trigo y la cizaña. En el discernimiento distinguimos con claridad el trigo, lo realmente valioso, lo que nos alimenta y nos da vida a todos sin exclusión ninguna. Lo distinguimos de la cizaña que solo viene a disminuir nuestra calidad evangélica, personal y comunitaria, contentándonos con vivir sumisos, según las apariencias, de acuerdo a los  valores que promueven los que buscan incrementar su imagen, su poder, sus intereses.

Todo lo que en nosotros no es Evangelio, al fnal será quemado como basura. Lo que es trigo lim
pio, es la vida que tiene consistencia de eternidad, es el amor compartido que nunca
pasará.

EL DIOS COMPASIVO
   (Sab 12, 13-19)
Nuestro Dios es indulgente,
poderoso en el perdón,
de invencible compasión
que persuade al penitente.
Es Dios de amor tan clemente
que se transforma en humano,
y nos extiende su mano
para darnos la confanza,
la caridad, la esperanza
de perdonar al hermano…


Si me ciega la maldad
con insolencia y descaro,
no me deja en desamparo
su corazón de bondad.
Su fuego de santidad
destruye nuestras manías;
perdona las herejías
a todas sus criaturas
y rompe las ataduras
de nuestras majaderías.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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