Mateo-131-23


A partir de hoy, por tres domingos, leeremos el capítulo 13 de Mateo que presenta el “Reino de los cielos”, elemento que Jesús tiene por esencial en su mensaje. Lo típico del capítulo es que lo hace con parábolas, adaptándose al mundo de experiencias de cada oyente. Así, comunica lo que es el Reino - el misterio más abarcador de todo lo humano- con narraciones breves y simbólicas, tomadas de lo hogareño, de la  naturaleza o de los espacios laborales, de las que cada uno podrá sacar su propia enseñanza.

El Reino es “el sueño de Dios”. Leí esta frase recientemente y la creo adecuada. Al hablar del Reino, Jesús nos dice lo que Dios quiere para cada ser humano y para este planeta azul, abusado y casi exhausto por ambiciones e injusticias.

La parábola del sembrador narra la suerte que corre la Palabra, semilla del Reino, que sale del corazón de Dios para caer en los corazones humanos. Dios siembra “a voleo”: riega su Palabra a manos llenas y sin cansarse en nuestras parcelas, aun a riesgo de que caiga en un corazón duro, impenetrable a su voluntad, que la vuelve estéril. Otras veces termina en un corazón ocupado por la banalidad y cerrado a los cuestionamientos de la vida, que pide una profundidad interior. O bien termina en un corazón agitado por las obligaciones y afanes cotidianos, que se contenta con “resolver” las urgencias diarias, sin preguntarse por las pendientes, más decisivas.

Dios se arriesga a que su Palabra caiga y se pierda efímeramente corazón abajo. Pero se goza infnitamente cuando cae en tierra fértil, en un corazón ávido de humanizarse y de comenzar una gran conversación con Él, que terminará llenando la vida de alegría y plenitud de sentido.

Para que ese sueño se acerque a cada ser humano, sea escuchado y libremente acogido o rechazado, ¿con quién cuenta Dios? Contigo, con nosotros. Sembrar es tarea de discípulos y discípulas en misión, de cristianos llenos de esperanza, dispuestos a ser enviados y a convertirse en una pequeña palabra-testimonio que, en su pequeñez y sencillez, lleva consigo el código del Reino, capaz de fructifcar y de reproducirse en quien la acoge en la calle, en el parque, en la cola y en el trabajo.

La Iglesia tiene ya cerca de dos mil años con esa Palabra como encomienda. Pero, para Dios cada día es nuevo para salir a contratar trabajadores que la siembren en su parcela. ¿Nos apuntamos?

LA PALABRA EFICAZ
    (Is 55, 10-11)
Bajan la lluvia y la nieve
a fecundar fértil tierra,
y el cielo nunca se cierra
cuando la fe lo conmueve.
Con una plegaria breve
abre el surco el sembrador.
La semilla dará flor
y no quedará vacía,
se cumple la profecía
que proclama el Labrador.


Es su Palabra efcaz
como fecundo terreno
que viste el campo moreno
de flor y fruto feraz.
En Ella encuentra solaz
el fel cristiano y creyente.
Será dichosa la gente
que practique la bondad
y cumpla la voluntad
del Sembrador eficiente.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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