Mateo-10-26-33El evangelio de hoy nos sitúa ante uno de los sentimientos más humanos: el miedo. Algunos fingen que no lo sienten y que no temen a nada ni a nadie. Sin embargo, sentir miedo ante una situación amenazante y peligrosa puede ser el momento para situarnos de una manera sana ante un peligro real que puede herirnos o destruirnos. Al vivir según el Evangelio, podemos encontrarnos con peligros reales, con fuerzas muy poderosas que nos amenazan y nos entorpecen la vida. La historia del cristianismo está llena de persecuciones, exilios, cárceles, desprestigio social y cruces.

Jesús nos insiste en que no tengamos miedo. Quiere decir que no dejemos que el miedo se sitúe en el centro del corazón, se apodere de nosotros, nos encoja y nos paralice. En las situaciones amenazantes, tenemos que acudir a la oración, de la misma manera que Jesús ante la amenaza de la pasión en el huerto de Getsemaní, salió fortalecido para enfrentarse a los que lo perseguían, y encontró la sabiduría y la fuerza para situarse con libertad ante los que querían callarlo para siempre. No sabían los dirigentes judíos y romanos que por ese camino iban a conseguir lo contrario de lo que buscaban, que la
cruz y la resurrección de Jesús se convirtiesen en una palabra que resonaría a lo largo de los siglos, trasmitiendo valor y sentido a los que la contemplasen. Matar el cuerpo es posible y fácil, pero callar al Espíritu que vive en nosotros es imposible.

Lo que Jesús nos dice en la oración “al oído” y “durante la noche” lo diremos públicamente, en plazas, templos, periódicos, redes y pantallas. El Padre conoce muy bien nuestra situación. Hasta nuestros cabellos están contados. Si Él cuida del pajarito más pequeño y vulnerable, también conoce y cuida cada uno de nuestros pensamientos, de nuestras palabras y nuestras acciones para extender la vida justa, libre y buena que el Reino de Dios trae para todos.

En las comunidades cristianas de todos los tiempos, siempre han aparecido personas que han sabido encontrar la “puerta pequeña” por donde humildemente han salido de las difcultades que los encerraban, y han abierto caminos nuevos a la vida evangélica.También surgieron profetas de voz pública y libre. Son personas que sintieron miedo, pero lo transformaron en sabiduría y fortaleza en el encuentro con Jesús.

DIOS NOS LIBERA DE MIEDOS
         (Jr 20, 10-13)
Oye un grito de pavor
y lamento Jeremías
cuando las manos impías
esparcen guerra y temor.
No hay venganza ni rencor
en el profeta piadoso,
pues siempre está vigoroso
el que dice la verdad
y evita la falsedad,
cadena del mentiroso.

Como valiente soldado
el Señor está conmigo,
y se aleja mi enemigo
con el rostro avergonzado.
No quedará defraudado
quien se encomiende al Señor.
Obtenemos su favor
por misericordia y gracia,
de su compasión nos sacia
y nos libra del temor.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

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