Juan-316-18

 

El misterio de la Santísima Trinidad no es materia de comprensión intelectual. Es para ser vivido más que entendido. Dios revela su naturaleza para ayudarnos a vivir en plenitud la nuestra. Recordamos la impresionante afrmación del capítulo 1º del Génesis: somos imagen y semejanza de Dios. Que Dios sea una comunidad de tres personas tiene que tener que ver con la comprensión que tenemos de nuestra realidad.

No somos imagen y semejanza de Dios porque seamos seres racionales dotados de inteligencia. No somos imagen y semejanza de Dios porque seamos creativos y capaces de imaginar y desarrollar tecnologías para manejar mejor nuestro mundo. Somos imagen y semejanza de Dios porque nuestra naturaleza humana está hecha para vivir en comunidad y servicio fraternal, y solamente nos realizamos en relación.

La máxima revelación de Dios se ha dado en Jesús. Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo para salvarnos. Jesús es el amor de Dios que se ha hecho carne y se ha hecho historia. En el corazón del misterio de la Trinidad está el amor desbordado de Dios hacia nosotros.

Ese amor al mundo es consecuencia y manifestación hacia fuera del Amor que es la me
jor defnición de Dios, de lo que Dios vive en su interioridad. Dios es amor. Amor entre las tres divinas personas que forman una comunidad de la cual somos imagen y semejanza.

Cuando Dios se nos revela como comunidad de tres personas, nos está haciendo el regalo de darse a conocer. Misterio que nunca hubiéramos vislumbrado sin la revelación de Dios en Jesús. Pero ese regalo conlleva una tarea, una responsabilidad: la de hacer realidad en nuestra historia la comunidad fraterna y solidaria.

La relación entre las divinas personas es una relación dinámica. Igualmente el proyecto de hacer comunidad solidaria en nuestra historia es un camino que tiene que ser rehecho continuamente. Todavía no somos imagen y semejanza de Dios. Lo somos en semilla y en promesa. Todavía no se ha manifestado plenamente lo que podemos llegar a ser.

Este proyecto nace del amor gratuito, incondicional, que Dios derrama sobre nosotros. Parafraseando la afrmación de San Juan sobre la calidad del amor de Dios, se podrá decir de nosotros que tanto amaremos a nuestros semejantes, a nuestro mundo, cuanto salgamos de nuestro propio amor, querer e interés para darnos a los demás. Ese es el regalo de esta festa de la Santísima Trinidad.

SANTÍSIMA TRINIDAD
     (Ex. 34, 4-9)
Moisés, de madrugada,
con las Tablas subió al monte
y encontró en el horizonte
divina Faz desvelada.
En la nube arrebolada
se quedó el Dios bondadoso.
Él es misericordioso,
rico en piedad y clemencia,
quien nos enseña la ciencia
del corazón amoroso.

¡Santísima Trinidad!
Eres el Dios insondable,
compasivo y adorable,
misterio de la Unidad…
Son Tres en Comunidad
de amor, poderío y gloria,
mas no hay línea divisoria
entre estas Santas Personas
que fusionan tres coronas
con su Caridad notoria.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

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