Juan-2019-23En el Evangelio según San Juan, Jesús nos habla del Espíritu Santo a lo largo de toda su etapa evangelizadora. Desde que dice a Nicodemo que el que no nace del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios, le revela a la mujer samaritana que Dios es Espíritu, que los que lo adoran deben hacerlo en Espíritu y en Verdad. El Espíritu Santo es alguien central para Jesús en el anuncio y la realización del Reino de Dios.

En la promesa del agua viva que brotará en quien crea en Él, Juan nos dice que Jesús se refería al Espíritu Santo que luego recibiríamos los creyentes y que todavía no se había comunicado porque Jesús aún no había entrado en su gloria. (Juan 7, 38-39)

Durante la Última Cena, Jesús nos habla de otro Defensor que permanecerá siempre con nosotros. Es el Espíritu de la Verdad que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Es el Espíritu Santo Defensor, que el Padre nos enviará en nombre de Jesús, y que nos va a enseñar todas las cosas y nos va a recordar todas sus palabras. Además, nos promete que cuando venga ese Defensor dará prue-bas en su favor, porque es el Espíritu de la Verdad que sale del Padre y nos introducirá a la Verdad total. El Espíritu Santo rebatirá las mentiras del mundo y nos anunciará las cosas futuras.

El primer día de la semana pascual, al presentarse Jesús Resucitado en medio de los discípulos encerrados por miedo a los judíos, se cumplen todas estas promesas. Dándoles su paz, los envía a compartir su misión, la misma que el Padre le dio a Él. Esa es hoy también nuestra misión: anunciar y hacer presente con nuestras vidas el Reino que Dios nos ofrece. Para llevar a cabo esta misión, Jesús nos invita a recibir el Espíritu Santo que nos prometió a lo largo de su vida como la fuerza que nos posibilita hacernos responsables desde aquí y desde ahora de hacer verdad su Reino en medio
de nuestro mundo.

   PENTECOSTÉS
    (Hch 2, 1-11)
Estaban todos reunidos
en el sagrado lugar
del cenáculo y hogar,
por María protegidos.
Se quedaron confundidos
por el ruido estrepitoso…
Del Santo Viento fogoso
se llenaron los presentes
porque ha llegado a las gentes
el Espíritu amoroso.

¿Serían desconcertados
los ciudadanos del mundo
si algún loco vagabundo
los tuviera cautivados?
Si Dios nos da sus cuidados
no quedaremos pasivos…
Aquí tenemos motivos
para el gozo y la alegría:
Cristo su Espíritu envía
y por Él estamos vivos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

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