Juan-101-10

Jesús se llama a sí mismo “la Puerta de las ovejas”. Estamos más familiarizados con el otro título que Jesús también se da: “el Buen Pastor”. Vale la pena tratar de entender lo que quiere transmitirnos con el uso del otro título.

La entrada normal a una casa es por la puerta. La persona que entra forzando una ventana o brincando por una cerca no lo hace con buenas intenciones. Lo mismo pasa con el recinto donde se guardan las ovejas. Entran por la puerta quienes cuidan las ovejas, los pastores. Las ovejas reconocen a sus pastores cuando llegan a velar por ellas, a asegurarse de que estén bien, a sacarlas a pastar. Se ha establecido ya una relación de mutuo conocimiento y de confianza. No seguirán a un desconocido. No reconocen su voz. Para los que no somos pastores, todas las ovejas lucen iguales. El pastor conoce a cada una; incluso les tiene un nombre, por el que las llama y acuden a él.

A cada uno de nosotros se nos confía también, de alguna manera, el ser pastores dentro de la comunidad de la Iglesia. A algunos miembros de la comunidad se les reconoce como los pastores oficiales. En las iglesias cristianas no católicas al ministro se le llama ordinariamente “el pastor”, el equivalente a nuestros párrocos. Aunque no seamos reconocidos como pastores, nos toca cuidarnos unos a otros con la misma solicitud que el pastor tiene por sus ovejas.

Para acercarnos a los demás con el mismo respeto que Jesús, el Buen Pastor, tiene por nosotros, necesitamos acercarnos y entrar por la puerta que es Jesús. Entrar por esa puerta pide de nosotros las mismas actitudes y destrezas que tiene nuestro buen pastor.

Nos acercamos a los demás por la puerta que es Jesús cuando lo hacemos con respeto y reverencia. Cuando nos preocupamos por aprender sus nombres y toda la historia que está asociada con ellos. Cuando le damos a cada persona el derecho a ser diferente a nosotros.

Reconocer que Jesús es la puerta de las ovejas es reconocerlo a Él como aquel que nos puede ayudar a conocer profundamente a los demás. El conocimiento lleva al amor solidario.

En este domingo del Buen Pastor pedimos de manera especial por nuestros seminaristas, para que ellos siempre se acerquen a sus comunidades por la puerta de las ovejas.

PASTOR, MESÍAS, SEÑOR
      (Hch 2, 36-41)
Proclama Pedro a la gente
que Jesucristo es Mesías,
sin predicar elegías
ni falsedad al creyente.
Pues vivirá eternamente
quien crea en Cristo Señor.
Apacienta el Buen Pastor
su rebaño en las praderas,
lo protege de las fieras
y otórgale su favor.

Quien acepte su mensaje,
promesa de salvación,
obtendrá pronto el perdón
en este peregrinaje…
No tenemos más anclaje
que Cristo resucitado.
Nos sostiene su cayado
y con un silbo certero
conduce al rebaño entero
hacia las fuentes y el prado.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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