Lucas-2411-35


El evangelio de Lucas presenta algunas parábolas e historias de Jesús inconfundibles. Una de ellas es la de hoy: el encuentro del Resucitado con dos discípulos, los de Emaús. Lucas describe la aparición a esta pareja decepcionada mientras abandona Jerusalén. Todos los sueños mesiánicos construidos sobre Jesús terminaron, para ellos, enterrados en el sepulcro que prestó José de Arimatea. Su consternación se ha convertido en crisis de fe. Jesús sale a encontrarlos interesándose por su conversación. Con franqueza, le exponen su frustración. A partir de su desahogo, Jesús los va guiando a una lectura nueva de las Escrituras, una verdadera catequesis que presenta la coherencia de la trayectoria del Mesías en la Ley y los profetas con lo sucedido al Maestro nazareno. Los discípulos van atisbando la lógica del misterio pascual -rechazo y exaltación del Siervo-, ex-plicada por quien lo vivió, aunque sin descubrir su identidad.

La escena final en la casa de Emaús, cena y celebración del misterio percibido, llega a su culmen al revelárseles la identidad del caminante que renueva los conocidos signos del Maestro: tomar el pan, partirlo, dar gracias, consagrarlo y darlo en comunión. La presencia del Resucitado es la chispa que enlaza la eucaristíade Emaús con lo vivido en la última cena y con la entrega en la cruz. En ese instante, los discípulos llegan a la fe en el muerto y resucitado; este desaparece de su vista porque ahora se hace presente por su Espíritu. Imposible quedarse en casa sin ir a compartir esa alegría con la comunidad apostólica.

Emaús es un camino de acompañamiento espiritual y una lección de fraternidad. Jesús resucitado se preocupa por encontrar a sus discípulos. La relectura de las Escrituras, con el empeño por mostrar su sentido y de entrelazarlas con la historia de muerte y resurrección de Jesús, ofrece el sentido de lo vivido y finalmente los lleva del duelo a la celebración de fe por excelencia, la Eucaristía.

Nuestras comunidades de fe podrán crecer si vivimos esa pastoral del acompañamiento que consiste en no dejar a nadie solo/sola ante el sufrimiento, la decepción, la necesidad, el conflicto, la crisis o cualquier realidad que afecte su vida de fe. Acompañar al hermano conturbado, en lugar de verlo con indiferencia o de resignarse a una distancia respetuosa, ayudará a llevarlo al reencuentro de Jesús. No solo como el crucificado, sino también como el Resucitado. La fraternidad cubre ambas dimensiones del misterio pascual.

EL GOZO PASCUAL  
  (Hch 2, 22-33)
El Mesías nazareno
es el Hombre acreditado
que en la Cruz nos ha mostrado
su pecho de amores lleno.
El sol resurge sereno,
su tumba es fuente de Vida.
Ya está su alianza cumplida:
nos libra de la atadura
y de la pena más dura
cuando la muerte es vencida.

Puedo creer, en verdad,
que Cristo es sabiduría,
belleza, paz, alegría,
y el lote de mi heredad.
Conduce mi humanidad
con amor por su sendero.
Me transforma en mensajero
de su continua presencia,
me infunde divina ciencia
y da el gozo verdadero.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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