jn111-45En este quinto domingo del tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos propone como Evangelio la resurrección de Lázaro, el amigo de Jesús. De esta manera, nos invita a prepararnos para la celebración de la Pascua del Señor, iluminados por la promesa de nuestra propia resurrección.

Marta, una de las hermanas de Lázaro, ante la promesa que Jesús le hace de que su hermano resucitará, proclama su fe en la resurrección de los muertos en el último día, al final de la historia. Pero Jesús la invita a creer en algo mucho más inesperado: la muerte física, temporal, no nos separa de la Vida que es el mismo Jesús. Él es la Resurrección y la Vida. Creer en Él, en su palabra, en su promesa de vida para siempre, transforma nuestras vidas y nuestras muertes físicas, y es ya estar resucitados. El Espíritu que Él nos ofrece es un Espíritu de Vida, que transforma todo lo que somos y hemos vivido, incluida nuestra propia muerte temporal. Creer en Él como la Resurrección y la Vida, nos ilumina toda esa existencia nuestra y nos revela todo el proyecto que Dios Padre tiene desde la creación de todo lo que existe. Dios nos ha creado a cada uno de nosotros por amor para la Vida. Toda la creación resucitada vivirá para siempre en Dios.

Pablo nos recuerda que si el Espíritu del Padre que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en nosotros, entonces el Padre también le dará vida a nuestros cuerpos mortales, por obra del Espíritu que habita en nosotros.

La “resucitación temporal” de Lázaro se convierte así en un signo, no solo de la resurrección definitiva que le espera a él y a todos nosotros, sino de toda la Pascua de Jesús. Ahora esta Pascua nos queda iluminada al resucitar el Padre a Jesús para siempre y “sentarlo a su derecha”, como afirmamos en el Credo. En Jesús resucitado toda la creación nos revela su sentido definitivo.

              PASTOR
Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados

Lope de Vega (25.11.1562 - 27.08.1635)

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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