Lucas21 5-19
En el evangelio de hoy nos habla Jesús de dos fnales: el del templo de Jerusalén y el de la historia humana. Nos ayuda a situarnos ante estos dos acontecimientos, para no perder la creatividad ni la alegría de la vida evangélica en medio de las difcultades de nuestro tiempo.

Cuando Jesús mira la ciudad de Jerusalén ve sus edificaciones brillantes y el Templo, que se levanta esbelto y seguro, centro simbólico de los judíos que vivían en Palestina y de los que formaban pequeñas comunidades de emigrantes en los países vecinos.

Jesús no ve solamente la belleza de las construcciones y el diseño armonioso de la ciudad. Él percibe que por las entrañas de las calles y palacios se mueve el pecado en todas sus expresiones: la injusticia con los pobres, la marginación de la mujer, la vanidad religiosa, la hipocresía de los dirigentes… Esa realidad va a ir destruyendo la ciudad desde dentro, poco a poco, como la carcoma, hasta que lleguen los ejércitos invasores y asalten esa sociedad débil y no dejen piedra sobre piedra.

La destrucción llegará, no como castigo de Dios, sino como consecuencia del mal que ha ido creciendo en la ciudad. Tanto los judíos que habitaban en Palestina como en
las naciones vecinas miraban a Jerusalén como lugar sagrado y al Templo como la morada de Dios en medio de su pueblo. Su destrucción resonaba como un cataclismo en todo el pueblo judío.

Este acontecimiento histórico le sirve a Jesús como ejemplo para hablar del final de los tiempos. A lo largo de los siglos, habrá guerras y desastres cósmicos, y muchas ciudades caerán como Jerusalén. No hay que dejarse confundir. Aparecerán falsos profetas que se alzarán como intérpretes de Dios sembrando la confusión y una visión de la vida acorde a sus intereses. Perseguirán a los seguidores de Jesús de muchas maneras, pretendiendo extirparlos de la tierra. Agitarán el miedo diciendo que el fnal ha llegado.

Este mundo nuestro puede acabar en cualquier momento. Un accidente cósmico, una explosión nuclear, el deterioro irreversible del planeta… son posibles. Jesús nos dice que no nos dejemos engañar ni perdamos la paz. “Nuestra paciencia salvará nuestras almas”. Vivir con paciencia es unirse a la Pascua de Jesús que murió y resucitó. Nunca se dejó paralizar ni confundir. Anunció por encima de todo el amor infinito de Dios por nuestro mundo.


UN SOL DE JUSTICIA
    (Mal 3,19-20a)
Los perversos y malvados
caerán al horno ardiente,
pues Dios premiará a la gente
según sus actos pasados.
Y serán reconfortados
los amantes de justicia.
Pero si alguno se envicia
dejará de iluminar
sumergido en hondo mar,
esclavo de su malicia.


Los justos llegan al cielo
con alas de rectitud,
y cosechan la salud
que sembraron en el suelo.
El sol no utiliza velo
para ocultar su mirada.
Si la persona es honrada
brillará como la luz ,
aunque lleve enorme cruz
sobre los hombros cargada.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 8 de diciembre: II de Adviento

 

Mt 3,1-12

“...después de mí viene uno con más poder que yo...”.

Lunes: Inmaculada Concepción de la Stma. Virgen María 
Gn 3,9-15.20 / Sal 98 (97) / Ef 1,3-6.11-12 / Lc 1,26-38

“...Alégrate, llena de gracia...”.

Martes:  Is 40,1-11 / Sal 96 (95) / Mt 18,12-14

“...no quieren que se pierda ni tan solo uno...”.

Miércoles:  Is 40,25-31 / Sal 103 (102) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Jueves: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América 
Eclo o Sir 24,23-31 / Sal 67 (66) / Lc 1,39-45

“...¡Bendita tú eres entre las mujeres...!”.

Viernes:  Is 48,17-19 / Sal 1 / Mt 11,16-19

“...la sabiduría de Dios no se equivoca...”.

Sábado:  Eclo o Sir 48,1-4.9-11 / Sal 80 (79) / Mt 17,10-13

“...harán sufrir al Hijo del Hombre”.

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