Lucas20 27-38Cercano el fn del año litúrgico, el evangelio nos sitúa ante una escena en que Jesús es provocado con un planteamiento teológico. Se halla en el templo de Jerusalén y es abordado por saduceos, descendientes de Sadoc, el gran sacerdote. Es la única vez que Lucas menciona a este grupo tradicionalista, compuesto por  familias sacerdotales de Jerusalén, complacientes con el poder romano y cuidadosas de su posición social y económica privilegiada.

A diferencia de los fariseos, los saduceos no creen en la resurrección. Para ellos, la vida humana, como la animal, termina con la muerte. Los años de fe y amistad con Dios no logran contrarrestar el poder de una muerte, que de un tajo separa al creyente defnitivamente de su Señor.

Jesús, con una visión de Dios y de la salvación muy diferente a los fariseos, sin embargo compartía con ellos la esperanza de la resurrección. Para Él, la alianza de Dios con los suyos no podía terminar por simple efecto de la muerte.

Planteando a Jesús un caso fcticio -la mujer que enviuda sin tener hijos ni haberlos concebido con ninguno de sus seis cuñados- los saduceos piensan demostrar
que la resurrección es algo absurdo. Si hubiera resurrección, arguyen la mujer se vería reclamada por siete maridos a la vez, algo impensable e imposible. Lo querido por Dios, aseguran, es que la muerte sea punto fnal de la existencia humana.

Jesús se reiría interiormente de la estrechez mental saducea. Una resurrección encerrada en los parámetros y limitaciones de la vida terrena no llega ni a caricatura de lo que Jesús esperaba recibir de su Padre. La vida soñada por Dios para su Hijo, como para sus hijos e hijas, sobrepasa las dimensiones de la materia y del tiempo, porque está transida del soplo de su Espíritu, que establece una comunión sin límites ni abismos infranqueables.En el corazón de Dios  viven los amigos que ha tenido desde que nos quiso pueblo suyo: Abraham, Isaac, Jacob y cuantos llegan hasta nosotros.

A punto de terminar el año de nuestras celebraciones litúrgicas, el Señor nos invita a mirar al horizonte. Nuestra amistad con Él, vista desde su misericordia y nuestra humilde respuesta a su amor, atraviesa la historia hasta tocar, por medio del Espíritu, las manos y el Corazón del Hijo que vive en la gloria de Dios Padre. Somos de Dios.


LOS HERMANOS MACABEOS
     (2 M 7,1-14)
De Israel madre creyente
con sus hijos Macabeos
son de los feles hebreos
que tienen alma valiente.
Está marcada su frente
por el fuego del Señor.
Viven su fe sin temor
contra el tirano homicida
aunque les quite la vida
y atormente con horror.


Dios atiende los clamores
del cristiano perseguido
que en martirio no fngido
siembra su fe entre dolores.
Con sangre riega las flores
de la fecunda esperanza.
Es su bienaventuranza
la dicha del caminante:
tener la meta delante
y olvidar toda añoranza.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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