Lc--12 49-53
El fuego es un símbolo utilizado con mucha frecuencia en la Biblia para expresar la experiencia de Dios. Moisés se acercó al fuego de la zarza para admirarse, contemplar y escuchar la propuesta sorprendente de Dios que “bajó” para liberar a su pueblo (Ex 3,2-4). Isaías expresó la purificación de su persona para ser profeta con la imagen del ángel que le pasa una brasa por los labios (Is6, 6-8). Jeremías dice, cuando se siente desalentado por los conflictos, que quería abandonar su misión, pero sentía como un fuego en la médula del hueso que no podía apagar (Jr 20,9) y continúa fiel a su vocación. Jesús mismo dirá que Él es la “luz del mundo” (Jn1,9-10), y nos invita a  nosotros a ser también luz desde dentro, no a llevar simplemente una antorcha en las manos.

El fuego calienta en el frío, purifica los metales quemando lo que no vale, ilumina en la oscuridad y une los hierros diferentes en la fragua. Es lo que el fuego del Espíritu realiza dentro de nosotros: nos enciende, nos purifica, nos ilumina y nos une con Dios y con los demás. Este fuego del Espíritu que arde dentro de nuestro frágil barro humano es lo que nos transforma enluz, con todo nuestro ser iluminado por la presencia del Espíritu dentro de nosotros (2 Cor 4,6-10).

A este fuego se refiere Jesús. No ha venido a ofrecernos un oasis paradisíaco alejado de los conflictos humanos, ni a traer una paz que nos anestesie y nos proteja contra los sufrimientos que encontramos en la realidad. Todo lo contrario. Somos invitados a colaborar con Él para ir construyendo el Reino en este mundo. Esta misión puede meternos en dificultades, crear conflictos incluso con las realidades más cercanas como las relaciones de familia. Pero hay que saber vivir esos conflictos de manera creadora para todos, como Jesús, con el deseo de salvar, no de condenar ni exterminar.

En medio de la noche, el fuego ilumina lo escondido, tanto la verdad de la gente honesta que hace el bien en el silencio y discreción con que trabaja la raíz en el seno de la tierra, como la opresión y la injusticia que esconden su maldad en las tinieblas y se pueden revolver contra la luz para exterminarla, como hicieron con Jesús. Ser luz es nuestra misión (Mt 5,14).

AMENAZA DE MUERTE
   (Jr 38,4-6. 8-10)
Amenaza la existencia
del profeta Jeremías
la corte de Sedecías,
por ser fiel a su conciencia.
Pero ofrecen resistencia
las verdades contra el mal.
Y la espada criminal
se vuelve contra el impío
que comete el desvarío
del pecado irracional.


Al pobre y al inocente
Dios juzga con rectitud,
y siempre tiene actitud
de Padre bueno y clemente.
No dejará al indigente
indefenso y desvalido;
pues su promesa ha cumplido
de inclinarse y socorrer
a quien sea menester,
porque nos ha redimido.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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