Lc 10-38-42
La casa de Marta, de María y de su hermano Lázaro era un hogar amigo para Jesús. Lucas nos recoge lo que ocurre en una visita. Marta iba afanosamente de un lado para otro, llevada por el deseo de atender bien a Jesús, mientras María escuchaba con mucha atención cada una de las palabras del profeta que venía de Galilea.

Dentro del corazón de Marta se va organizando una protesta. Mientras ella trabaja, María se limita a escuchar a Jesús. No cabe duda de que el servir a los demás es lo importante, pues por nuestras acciones seremos juzgados. “No basta con andar diciéndome: ¡Señor, Señor!, para entrar en el reino de Dios; hay que poner por obra el designio de mi Padre.” (Mt 7,21). Las obras buenas muestran la calidad de la vida, como los buenos frutos nos hablan de la calidad del árbol. Pero es necesario profundizar la respuesta de Jesús a la queja de Marta.

No basta con desvivirse trabajando. Es necesario contemplar la palabra de Dios para que nuestras acciones estén llenas de calidad evangélica y para que sean una colaboración a su propuesta. Muchas veces trabajamos, pero nuestras obras pueden ser solo una inversión bien calculada para obtener algún beneficio personal, como tener fama de personas laboriosas, eficientes, generosas… La motivación que nos impulsa a actuar marcará lo que hagamos, y utilizaremos a las personas para satisfacer nuestros intereses, como cosas con las que negociamos para obtener beneficios personales.

Mientras Marta trabajaba según las leyes de la hospitalidad judía y los deseos de la amistad, María escucha asombrada las enseñanzas de Jesús, quien venía a traer una novedad que cambiaría radicalmente la vida de todos. La mujer no era un ser inferior, ni su vida se limitaba a las cuatro paredes de la casa para el servicio doméstico. Jesús vino a traer un fuego y a encender la vida de todos, hombres y mujeres, para que saliesen por los caminos y plazas, por los barrios marginados y las aldeas perdidas, anunciando que el reino de Dios había llegado como gracia y que una nueva etapa de la historia humana había comenzado. ¿Dedicamos tiempo para escuchar la palabra de Dios, acoger su novedad hoy y entregarnos a ella con todo lo que somos?

NO PASES DE LARGO
   (Gn 18, 1-10)
Abram estaba sentado
a la puerta de su tienda
y pasaron por la senda
tres jóvenes a su lado.
Con respeto, prosternado,
ofreció hospitalidad…
Al ver tanta caridad,
aceptan los peregrinos
compartir panes y vinos
para dar felicidad.


Si al pobre das hospedaje,
Dios se quedará en tu casa;
y aunque tu fe sea escasa,
siempre tendrás equipaje.
Aumentará tu linaje
cuando concibas un hijo…
Pues siendo Dios tan prolijo,
hará de los caminantes
y pobres tus ayudantes
para darte regocijo.

Cumplió a Sara la promesa,
y hará lo mismo contigo…

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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