Jn13 31-33 34 35
A lo largo de estos domingos de Pascua se nos orientan las lecturas del evangelio de Juan, que recogen los hechos y las palabras de Jesús en las horas anteriores a su arresto en Getsemaní. Las últimas palabras de un ser querido se recuerdan como un tesoro. Nunca se olvidan. De alguna manera siguen vivas y generan vida.

Lo importante en este tiempo de Pascua es que confiemos en la resurrección de Jesús, porque Él no resucitó solo para estar Él bien en la vida defnitiva, sino que resucitó para nosotros que estamos en camino. La lectura de los Hechos de los Apóstoles de este domingo nos presenta a los discípulos de Jesús de país en país, atravesando fronteras, enfrentando lo desconocido, indetenibles en su misión de anunciar la resurrección de Jesús; y cómo este acontecimiento cambió radicalmente sus vidas y las llenó de un dinamismo generador de alegría y de esperanza.

“La señal de que son discípulos míos es que se aman unos a otros.” Esta es la prueba defnitiva de la resurrección de Jesús. El amor a los demás es el lenguaje que todos los pueblos entienden sin necesidad de traducción. Los grandes textos teológicos, los templos más bellos que provocan la admiración de la gente, algo pueden expresar de la fe. Jesús no dice solo que amemos a Dios, pues eso es difícil de medir y se puede interpretar de mucha maneras. Lo convincente realmente es el amor alegre a los demás, especialmente, a los últimos, los más vulnerables, los descalifcados, que se mueven como sombras por los márgenes de la vida, sin espacio, sin seguridad, sin hogar, sin abrazos.

“Como yo los he amado.” Esta es la clave. Dios no nos amó simplemente desde la distancia de la eternidad, desde su poder de creador del universo, sino desde la proximidad y la ternura de su Hijo encarnado. Jesús nos amó desde la cercanía de una existencia humana como la nuestra, como hermano, vecino, hijo, compañero de camino, amigo. Nos amó respetando nuestra libertad, en encuentros vulnerables, que las personas podían acoger o rechazar. Se acercó a nosotros con el riesgo de ser malinterpretado, como finalmente sucedió. Amó hasta el fnal de su vida en una muerte atroz, descalifcado delante de todo el pueblo. Este amor no puede ser aniquilado por la muerte. Somos testigos de este amor.


PERSEVERAR EN LA FE
  (Hch 14, 21-27)
La Iglesia de Antioquía
enviaba misioneros,
que andaban por los senderos
cantando con alegría…
Con pasión y valentía
anunciaban a la gente
que Jesús está presente
donde se vive el amor,
y no existe ya temor
en islas ni continente.


Con optimismo y prudencia,
los misioneros cubanos
vivimos como cristianos
cultivando la paciencia.
Por nuestro ejemplo y presencia
en campos, calles y plazas
predicamos sin mordazas,
que tenemos la misión
de ejercer la compasión
y amar a todas las razas.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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