Lc4 1-13La escena del primer domingo de Cuaresma, a la que volvemos con Lucas, es desoladora: Jesús en el desierto, tentado. Escenario árido, sin adornos, sin compañía humana. Sin embargo, su crudeza ayuda a una introspección sincera, al encuentro con Dios desde una conciencia sin complacencias.

Refriéndose a las tentaciones, comenta Pagola, un teólogo: “Las tentaciones experimentadas por Jesús no son propiamente de orden moral. Son planteamientos en los que se le proponen maneras falsas de entender y vivir su misión.” Apenas bautizado, Jesús experimenta la necesidad de discernir la misión por emprender.

En treinta años de vida oculta, Jesús ha ido madurando como Hijo de Dios, hombre y hermano de todos, especialmente del pobre, del afligido y del pecador. El Espíritu Santo le confrmó todo esto en el Jordán. Ahora, el momento de hacerse presente entre la gente es inminente. Al poner pie en la escena pública, se verá expuesto a mil pretensiones de influenciarlo, que contradicen lo descubierto y las opciones que el Espíritu le invita a tomar.

En el desierto, como después en la tarea evangelizadora, Jesús confronta en su conciencia al enemigo de la naturaleza humana y a todo tipo de intereses. Como hermano de todos, se sentirá tentado de  apropiarse de la potestad que le fue dada para otros, no para sí: “¿Tienes hambre? ¡Come!”.Como hombre, se verá tentado al éxito instantáneo, a un mesianismo
viral, a saltarse las limitaciones humanas para aparecer como héroe o demiurgo: “Tírate de aquí abajo”. Por último, a su conciencia de Hijo de Dios y a su corazón deseoso de sanar a la humanidad, llega la provocación de enseñorearse de todo por un precio al parecer simple: “¡Arrodíllate y adórame! Para hacer el bien, solo tendría que hacerse esclavo del mal.

Desde ese corazón que María, su madre, y el Espíritu Santo han trabajado por años, Jesús ve claramente que el camino puesto por su Padre es la renuncia a su propio bienestar para enfocarse en el bien del hermano. Es el de una fe humilde y abierta a la voluntad de su Padre. Es, por último, un camino de servicio al pobre, que compartirá con sus discípulos.

Al dejar el desierto, camino de Nazaret, donde proclamará su misión, ya Jesús ha optado por vivir la vocación que le convertirá en la bandera discutida que el anciano Simeón profetizara a su madre. Es un hombre comprometido.

¿Lo dejo alejarse o lo sigo?

 PROFESIÓN DE FE
   (Dt 26, 4-10)
Para el creyente es delicia
buscar la divina ciencia
para estar en la presencia
del Dios que nos benefcia.
Bajo la opresión egipcia
sufrió el pueblo esclavitud,
pero encontró la salud
y pudo ser liberado
porque el Señor, a su lado,
le dio valor y virtud.


Lo mismo ocurre en mi vida
cuando me oprimen cadenas
o se meten por mis venas
droga y veneno homicida.
Pero se cura la herida
y llega mi sanación
cuando en la tribulación
el Señor está conmigo
y se convierte en mi amigo
para darme salvación.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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