Lc6 39-45El evangelio de hoy forma parte del sermón de la montaña en la versión de San Lucas. Se agrupan aquí muchas enseñanzas diversas de Jesús, en las que podemos distinguir dos grandes líneas.

La primera es la invitación a dirigir nuestra mirada hacia nuestro interior, renunciando a la tentación de pasar juicio sobre nuestro prójimo. Es más fácil reconocer los defectos ajenos, incluso los más insignifcantes (la astilla en el ojo ajeno), que mirar hacia dentro y reconocer los propios defectos, muchas veces más serios que los ajenos (la viga en el propio ojo).

La segunda enseñanza es más profunda. Tiene que ver con la relación que existe entre nuestras obras (los frutos) y la calidad de nuestra persona (el árbol). La calidad del árbol no se mide por su tamaño ni por lo frondosas de sus ramas. Se mide por los frutos que da.

Este es un criterio sanísimo para evaluarnos a nosotros mismos y para evaluar objetivamente a los demás. No me pregunto cuánto sé ni cuánto tengo. No me interesa cuáles son mis amistades y mi posición en la escala social. Todas esas cosas tienen que ver con lo que yo he recibido. La pregunta clave es: ¿qué he hecho y qué he estado haciendo con los dones que se me dieron?, ¿qué frutos está produciendo mi árbol?

De la misma manera, al evaluar a los demás me niego a fjarme en la relación de cercanía o distancia, de simpatía o antipatía hacia ellos. Ignoro también la cantidad y calidad de sus recursos personales. Solamente me fjo en la calidad de sus frutos.

Es bueno también recordar que ni nosotros ni las demás personas somos árboles que son ciento por ciento buenos. Hay mucha salud en mi tronco y en mis ramas, pero también hay ramas secas y partes de mi tronco donde hay pudrición. Ya nos recordaba Jesús en la comparación de la vid y los sarmientos que es necesaria la poda del viñador. Poda que es dolorosa, pero que terminará produciendo más y mejores frutos.

Estas consideraciones constituyen una invitación a agradecer todo el bien que produce mi árbol y todo el bien que producen mis hermanos. Árboles todos imperfectos, pero capaces de producir buenos frutos.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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