Lc6 27-38Tras el anuncio de las bienaventuranzas, Jesús habla del comportamiento de sus discípulos en medio del conflicto. Hay situaciones que exasperan al creyente más lúcido y experimentado al poner a prueba su paciencia y mansedumbre. Este se verá confrontado por actitudes extremas - enemistad, odio y maledicencia- , o bien expuesto al maltrato, la agresión, el despojo y la impertinencia.

Las reacciones defensivas y ofensivas suelen ser la respuesta instintiva que damos a situaciones que no ayudan a discernir. Ante la agresión, la ley del Talión permitía una venganza restringida: “ojo por ojo…”. Sin embargo, el Señor desmonta ese protocolo para reemplazarlo con actitudes y comportamientos que, a nuestra sicología de gladiadores, pueden lucir débiles: ama al enemigo, haz el bien al que te odia, bendice al que te maldiga… ¿Es posible orar por quien me maltrata, recibir golpes del que me agrede, dar más al que quiere despojarme y no reclamar al que me arrebata lo mío? Pareciera que todos los valores de justicia y reciprocidad fueran a parar a la cuneta.

Actuar como lo hace “la gente”, como juzgan los tribunales, como se juzga socialmente aceptable, aparecen, en presencia del Jesús que habla en el monte de las bienaventuranzas, como reacciones que se quedan cortas. Nacen de un discípulo que se queda sin aire y solo acierta a ofrecer manotazos a su agresor. ¿Qué buscas, qué solucionas, qué cambias?,parece decir Jesús. Si haces lo mismo que todos, si el otro es quien te determina, ¿cómo te comportarás? ¿Te gustaría ser tratado así por los demás? ¿Cómo harías para parecerte, no al adversario que te provoca, sino a tu Padre, que es compasivo?

Si nos esforzamos por entrar en la lógica de Jesús ante la agresión nos preguntamos: ¿es posible cambiar las reglas de este mundo que justifican la violencia por respuesta? Al mirar las cosas con el amor compasivo de Dios como telón de fondo, se plantea la posibilidad de romper el círculo de lo irracional y surge como posible una dinámica diferente que lleve a un mundo nuevo, en que el amor gratuito, el perdón, la reconciliación, el arrepentimiento y la
transformación toman la palabra.

Las ESPERE (Escuelas de Perdón y Reconciliación) hacen un trabajo significativo, que muestra que es posible introducir una dinámica reconciliadora en la vida social. Su comunidad podría beneficiarse de esta experiencia.

 LA COMPASIÓN DE DAVID
(1 S 26, 2.7-9.12-13.22-23)

David recogió la lanza
de Saúl mientras dormía,
y Abisaí repetía:
“es hora de tu venganza”.
Pero él respeta la Alianza
y no asesina al ungido.
Pues si estaba el rey dormido,
sería mal sentimiento
matarle en el campamento
y echar la Ley al olvido.

La compasión con justicia
sana las enfermedades
y previene las maldades
en las que el hombre se vicia.
La venganza y la codicia
llevan a la perdición:
hay que evitar la ocasión
de arrebatar la corona
cuando un rey se desmoro.

Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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