bautismoWebLa Navidad termina con la liturgia de hoy, conmemoración del bautismo del Señor. A partir de esta fiesta-bisagra, comenzaremos a contemplar al Jesús adulto durante varias semanas hasta la Cuaresma.

El evangelio de Lucas nos guió en Navidad con sus hermosos relatos de la infancia de Jesús. Ahora, terminada la etapa de su vida escondida en Nazaret, el Señor vive su bautismo como punto de partida de su misión evangelizadora.

Jesús se presenta ante Juan para ser bautizado. No lo necesita para ser recibido como Hijo. Pero sí lo vive como un encuentro intenso con su Padre. Ha venido para hacer realidad la disponibilidad a la voluntad de Dios que lo ha acompañado por 30 años.

Lucas indica que ocurrió en un bautismo colectivo. Ante Juan se presentaban las muchedumbres sintiéndose pecadoras y deseosas de una vida nueva reconciliada con Dios. Lo asombroso es que Jesús se une a ellas. Podría mantenerse aparte, como el Hijo que nunca ha roto la alianza con su Padre; pero ha optado por unirse a los pecadores, como uno más. Encontrarse con su Padre es algo que Él sólo puede vivir, a la vez, como un acercamiento misericordioso a sus hermanos pecadores.

El Espíritu se derrama sobre Él al experimentar el amor compasivo de su Padre, la solidaridad con sus hermanos y su identificación humilde con los pecadores. Es un momento único, una profecía de lo que serán los tres años siguientes: caminar en presencia de Dios junto a los pecadores con un corazón lleno de misericordia.

Necesitamos volver a menudo a esa escena del bautismo del Señor para bañarnos en el amor misericordioso de nuestro Padre, rodeados de hermanos y hermanas pecadores –como nosotros mismos– a quienes sólo cabe mirar con ojos de compasión solidaria.

Un sacerdote que ha acompañado a migrantes en tierras extrañas nos sugiere este ejercicio pastoral y espiritual: «Quizás, la primera tarea de la Iglesia actual sea la de ofrecer ese “bautismo de Espíritu Santo” al hombre de hoy que “solo” ha sido bautizado con “agua”, sin conocer aún el bautismo del “Espíritu”. Nos han apuntado en el Libro del Bautismo, pero no en el Libro de la Vida; se trata de dejarnos transformar por el Espíritu e introducirnos con Cristo -como Él mismo en el Jordán- en su Misión.» (José Luis Pinilla Martín).

EL MESÍAS ELEGIDO
(Is 42,1-4. 6-7)

El Mesías elegido,
el Servidor que más quiero,
Hijo amado a quien prefiero,
por el Espíritu Ungido…
A nuestro mundo ha venido
y el tiempo de paz inicia.
Trae la Buena Noticia,
libera los corazones
y da luz a las naciones
para implantar su justicia.

 Las islas y continentes
regirá con su derecho,
y la hoguera de su pecho
será luz para las gentes.
Lleva en sus brazos potentes
la vida desconsolada.
El dejará liberada
su estirpe que está en prisión,
y dará la redención
a la tierra desolada.

   Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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